Hace poco más de un mes acompañé al equipo de Bosco’s Camp a la ruta Off Road que organizó en el Estado de México. De esa forma el municipio de Villa del Carbón marcó el regreso de la actividad del Circuito Nacional 4x4 luego de la pausa a la que obligó el Covid-19. En esta ocasión la cita fue en el Estado de Tlaxcala hasta donde me trasladé para completar una de las rutas más  divertidas de la temporada 2020.

Con una participación de 15 vehículos y poco más de 45 asistentes, se llevó a cabo el “MudFest 2020 by BFGoodrich” edición México; este evento se celebra en países como Estados Unidos en donde la marca de neumáticos tenga presencia.

Como te habrás dado cuenta a través de cada una de las pruebas en las que he participado y de las  que te he contado, el llamado Festival del lodo es la cita que tiene el mayor número de asistentes gracias a la libertad por conducir en una planicie en la que debido a las fuertes lluvias de la temporada, se forma una espesa capa de arcilla que requiere destreza y conocimientos básicos de conducción todo terreno para no quedar atrapado.

En esta expedición participaron como ocurre siempre, varios modelos Jeep entre Wrangler JL, Wrangler JK Rubicon así como el denominado Predator, que cuenta con un paquete de personalización Mopar, que fue destinado como vehículo líder y en el que estuvo al mando de Juan Bosco. Pero también, y debido al considerable número de solicitudes de inscripción, se permitió el ingreso de vehículos Ford Raptor por lo que hubo una atractiva variedad de unidades 4x4.

 

 

Arrancamos

La cita fue el pasado 22 de agosto en las instalaciones del Hotel Del Ángel, de la ciudad de Apizaco, en el estado de Tlaxcala. Debido a que participaron personas de diferentes estados, algunos prefirieron llegar desde el viernes para descansar y tener tiempo de alistar sus unidades para el día de la ruta. En mi caso salí de la Ciudad de México muy temprano para llegar a la presentación del evento, atender la platica de seguridad así como generalidades de la jornada como consejos al momento de circular en pavimento y lodo, entrega de radios de comunicación y revisión de equipo. 

A las 8:50 de la mañana nos reunimos en el estacionamiento para conocer el orden de salida que fue asignado por el equipo de Bosco´s Camp y que estuvo controlado por medio de calcas con el número de unidad. La caravana, como en cada evento, contó con un vehículo del staff después de la unidad 7 para estar al pendiente de los vehículos 8 a 15.

Diez minutos después Juan Bosco en el Jeep Predator arrancó y con él todos nosotros; después de salir de la ciudad tomamos la autopista con rumbo a Perote, Veracruz manteniendo una velocidad constante de 80 km/h; los organizadores hicieron la revisión de radios en la que tuvimos que identificarnos por número y nombre de la unidad. Poco después de 30 minutos por carretera tomamos la desviación hacia la zona arqueológica de Cantona, perteneciente al estado de Puebla. Al llegar al punto señalado por el líder de ruta, nos detuvimos para bajar de la presión de los neumáticos y llevarla a 18 libras. Así las llantas aumentan el tamaño de la pisada y ofrecen una mejor tracción.

En ese punto abandonamos el pavimento y nos adentramos en una enorme planicie de lodo y polvo que obligó a activar la caja de transferencia en modo 4L para tener disponible todo el par.

Inspección

El primero en adentrarse a la trampa de lodo fue el vehículo líder quien lo hizo para conocer el terreno y marcar la trayectoria ideal. Después iniciamos cada vehículo con un intervalo de tiempo para que en caso de que quedara atrapado el que circulaba delante de nosotros, no tuviéramos que detenernos y de igual forma quedar atorados.

Las condiciones del piso hicieron que tres unidades quedaran atascadas, algunas por no llevar el impulso necesario y otras por salir de la trayectoria y pasar por bancos de lodo más densos. Para liberarlos el equipo utilizó dos Jeep Wrangler Rubicon equipados con winch o cable de arrastre, que gracias a su poder y resistencia, pudo sacar del problema a cada auto.

 

 

Ambiente desconocido

Después de cuatro horas de ejercicios y conducción nos detuvimos en la laguna de Alchichica. Ubicada en medio del desierto, se caracteriza por la flora tan peculiar como las enormes cactáceas que abundan y con las que se debe extremar precaución al conducir. Se dice que conecta con el mar a través de una infinidad de túneles subterráneos inexplorados hasta ahora. El lugar fue idóneo para nuestra comida pues nos ofreció una postal  inigualable gracias a los sedimentos blancos que se ven a la orilla y por los tonos turquesa del agua que se generan por las sales que contiene.

Hacia las 4 de la tarde arrancamos la última etapa del recorrido a través de un antiguo camino rural, que en su momento fue utilizado por carruajes. El paso del tiempo y la erosión del lugar aumentaron su dificultad porque se formaron grandes escalones de piedra que demandaron no solo la tracción 4x4 y la modalidad 4L sino que los vehículos equipados con diferenciales con bloqueo tuvieron que activarlos para disponer de todo el par del motor a las ruedas.

Alrededor de las 7 de la tarde llegamos a un punto ubicado a 3 kilómetros de Perote, ahí nos dirigimos a la estación de servicio más cercana en donde cargamos combustible y llevamos a cabo el inflado de llantas para tener la presión correcta para circular en carretera. De esta forma terminó una ruta más organizada por el equipo Bosco´s Camp y retorné a la Ciudad de México.

Jeep Predator

La unidad utilizada cómo líder resultó infalible en este terreno gracias a los diferentes accesorios Mopar montados como el winch o cable de arrastre, kit de levantamiento de la suspensión, snorkel o toma de aire elevada así como kit de luces led y rines con beadlocks o seguros para rodar con baja presión de aire sin peligro de que el neumático se salga del rin.

marcos.martinez@eleconomista.mx