Para dejar atrás un año, que para la industria nacional del automóvil fue lo mismo que presionar freno hasta hacer alto total, hay que avanzar los primeros metros acelerando gradualmente hasta llegar al régimen óptimo de revoluciones y cambiar a segunda. El 2020 puso a prueba a todos los involucrados del sector, desde clientes, proveedores, distribuidores y marcas. El balance final ha sido el peor de los últimos años con ventas de 949,353 unidades que comparadas con 2019 arrojaron una caída de 28%; este año fue aún más negativo que 2012 cuando se colocaron 988,042 unidades.

Al día de hoy se percibe un modesto optimismo. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores proyecta un crecimiento de 11.2% con ventas de un millón 55 mil unidades. Por su parte Guillermo Díaz, vicepresidente de operaciones de Toyota Motor Sales de México, dijo durante el evento de lanzamiento de Sienna que esperan superar las 80 mil unidades y dejar atrás a un 2020 que le significó 76,577 autos vendidos; en 2019 alcanzó las 105,663 ventas.

La cautela es el común denominador en el primer mes del año y la confianza en la recuperación del terreno perdido está, en buena parte, en el fortalecimiento y desarrollo de las plataformas digitales de cada una de las marcas.

Así que ajustemos el puesto de mando, engranemos primera velocidad y arranquemos un incierto 2021.

¡No dejes de acelerar!