Uno de los peores efectos de la pandemia a nivel global es la alta vulnerabilidad económica de las aerolíneas. Nunca en la historia, la aviación había necesitado tantos recursos y con tan inciertas perspectivas. Y en América Latina las cosas son probablemente peor que en el resto del mundo -con excepción, quizás, de África- ya que las compañías que habían empezado a despuntar en esta década, están en una situación bastante complicada.

De ahí que en los procesos de reestructura bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de los Estados Unidos esté resultando un trago muy amargo para las tres empresas emblemáticas de la región que están tratando de salir adelante: Avianca, Latam y Aeroméxico.

La primera empresa en acudir a Capítulo 11 fue Avianca, que estaba pasando por una etapa muy complicada y no como resultado de la pandemia, sino de fallas estructurales combinadas con el pleito de sus accionistas.

El resultado no ha sido tan fácil, pues después de haber solicitado en diversas ocasiones el apoyo del gobierno colombiano para la reestructura -el cual les había sido negado anteriormente-, se les autorizó un crédito gubernamental de 370 millones de dólares que la corte de quiebras de NY aprobó en principio.

La decisión del gobierno se dio en vista del cese de operaciones y la posibilidad muy real de que llegara a desaparecer, pero esto causó protestas de otras aerolíneas y empresas que cuestionaron el apoyo y aunque la aerolínea es estratégica y muchos piensas que sí deberían apoyarla, el tema está aún en litigio ya que el crédito es apenas comparable con los 352 millones de dólares que la aerolínea perdió en el primer semestre y hay dudas de que el respiro ayude a reflotarla. De hecho, Avianca reinició operaciones con un 10% de su capacidad, pero aún no se sabe si habrá la sensibilidad para comprender que la aviación, lejos de ser una “cosa de ricos”, es un motor económico que sirve para que existan recursos destinados a los sectores menos favorecidos.

En el caso de Aeroméxico, desde hace unos días se le autorizó en la Corte de NY el  financiamiento por mil millones de dólares, de los cuales ya ha recibido 100, pero que implica que en los próximos dos años, cuando menos, deberá tener unas políticas draconianas de reducción de costos y eficiencias diversas. Esto va a requerir de muchos acuerdos, tanto internos con los trabajadores, como externos con los proveedores y el propio gobierno federal que, esperemos, sea sensible también a estas necesidades. Y aunque no esté en Capítulo 11, Volaris ya anunció que buscará recursos por 3,500 millones de pesos en los mercados, lo que muestra que la pandemia ha igualado a las empresas en sus requerimientos de capital.

La que no ha tenido tanta suerte es Latam, pues la Corte de NY le rechazó el plan financiero para acceder a 2,300 millones de dólares en dos tramos, ya que se consideró que la mezcla se recursos ponía en desventaja a otros accionistas. Ahora, deberá buscar otra fórmula y ojalá no tarde en encontrarla

Como se ve, el camino es arduo y no será fácil levantar al sector en la región, pero ojalá que lleguemos a buen puerto. Nos urge.