Este fin de semana es el cierre del festival Distrital. Los últimos tres días guardan aún varias buenas cintas para el curioso, el cinéfilo de cepa y mero viandante sin nada mejor que hacer.

¿Qué tal un documental de zombis gays teniendo sexo duro con vagabundos? ¿Qué tal una historia sobre un artista que rompe todos los esquemas burgueses burlándose de sí mismo mientras lo hace?

De eso, y de muchas cosas más, va El defensor de la putería (The Advocate for Fagdom) de Angelique Bosio, documental que sigue la carrera del polémico cineasta y fotógrafo Bruce LaBruce.

LaBruce es un personaje de culto, admirado por su capacidad para escandalizar hasta el más libre pensador de la audiencia. Su obra está llena de un humor agraz, mucho sexo, algo de violencia, sangre y ternura. Hay zombis, le encantan los zombis. Y los skinheads que lamen tazas del baño. Y Judy Garland. Lo más chistoso: al final de sus películas, que pueden fácilmente pasar por pornografía, el amor siempre triunfa.

El defensor de la putería es un excelente retrato del personaje y de su movimiento estético-político, el queer-core, que se opone a la corriente principal de la cultura gay, esa que pugna por el matrimonio gay y la adopación. Para los seguidores del queer-core esos derechos son burgueses, prefieren una identidad subversiva, anti-instituciones.

Dicho así suena a que LaBruce debe ser uno de esos revolucionarios agresivísimos, intratables. Pero no. De hecho es un tipo adorable, querido por John Waters y admirado por Gus Van Sant y Harmony Korine, un hombre contradictorio, pues aunque le gusta ser un símbolo radical, él mismo está casado (con un muy simpático cubano) y vive una vida tranquila en Toronto.

Hablando de radicales, ¿qué tal un poco de punk-glam electro-rock feminista? En ¿Quién se llevó el bomp? Le Tigre de gira de Kethry Fix seguimos la gira mundial de Le Tigre, influyente grupo de música electrónica que usa la estética punk con letras políticamente punzantes. Le Tigres es lidereada por una leyenda del punk: Kathleen Hanna de Bikini Kill.

Si de documentales ya llenó su lista, vamos por una de ficción: La fábrica de tigres de Woo Ming Jin es un interesante ensayo sobre las sociedades asiáticas, sus marginados y su capacidad para la alienación. Ping es una joven trabaja en una fábrica clandestina en la que se fabrican ni más ni menos que bebés. Inmigrantes y mujeres jóvenes se dedican a procrear niños que después serán vendidos en el mercado negro de adopciones y órganos.

Si quiere algo más ligero, pero igualmente punzante, ¿qué tal una de animación? Pequeñas voces del colombiano Jairo Eduardo Carrillo recoge las experiencias de niños que crecieron en la zona de la guerrilla de la FARC y la narcoviolencia colombiana. Esta cinta, que rompe fronteras de género pues mezcla las caricaturas con la investigación documental (todos los casos son reales), estuvo nominada a Mejor Documental en la pasada entrega del Óscar.

Programa completo: distrital.mx

Sedes: Cineteca Nacional, Cine Lido, Lumiere Reforma y Centro Cultural Universitario Tlatelolco.