Arte e ideas

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Zapatero sin zapatos

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Por Concepción Moreno / El Economista

El oficio que llamaba la atención de ese niño medio vago era el de zapatero. Qué a todo dar se decía poder reparar uno mismo sus zapatos . Porque mi padre siempre traía los zapatos gastados.

Pienso mucho en los recuerdos de mi padre cuando veo las fotos del archivo de don Gustavo Casasola.

Mi padre fue un niño de la posguerra. Nació un par de años después de que Alemania levantara la bandera blanca y cayeran las bombas sobre Japón. Mi padre: un niño flaquito y narigón que todo el día estaba con un balón de americano o en su defecto de futbol; un niño de vecindad, de la Santa Julia, que se iba caminando hasta los estudios que hoy son de Televisa, allá en Chapultepec, para participar en programas de trivia deportiva.

Solito se iba y solito regresaba, guiándose por los monumentos y la fachada de los cines. Sabía dónde doblar al llegar a El Caballito y que su casa estaba junto al Cine Cosmos.

De niño mi padre quería un trabajo sencillo. Veía a los locatarios del mercado de San Cosme, que cerraban el changarro a las 5 de la tarde y se ponían a jugar dominó a las 5:01 y decía: Esto es la vida .

El oficio que llamaba la atención de ese niño medio vago era el de zapatero. Qué a todo dar se decía poder reparar uno mismo sus zapatos . Porque mi padre siempre traía los zapatos gastados. No sólo es porque fuera pobre (que lo era, pero esto no es una película de Pedro Infante), sino porque se los acababa jugando futbol en las calles de Santa Julia y alrededores. Simplemente se le acababan las suelas corriendo tras la bola o huyendo de los tackles de la colonia (mi padre la hacía de quarterback o core).

Mi padre, ese zapatero que no fue, ese zapatero sin zapatos. En la foto de hoy del Archivo Gustavo Casasola vemos a un grupo de sus nunca-colegas, unos zapateros que hacían zapatos de primera calidad a mano y con la calidad que los dandis de los 20 y los 30 buscaban.

Mi padre no es ningún dandi, pero siempre que se compra zapatos nuevos va como quien va de gala a la boda de un rey.

Fabricantes de cemento en lo que hoy es la colonia Del Valle, trabajadores mineros en el proceso de extracción y productores de calzado conforman la galería que esta vez presenta el Archivo Gustavo Casasola, para contar los pasos de un país vivo. VER FOTOGALERÍA

Archivo Gustavo Casasolawww.casasolamexico.comfacebook/archivo.casasola@ArchivoCasasola

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