Tras cinco años ininterrumpidos de trabajos arqueológicos, de restauración y análisis iconográfico, la misión mexicana que se encarga de conservar la Tumba Tebana 39, en Egipto, partirá a la antigua Tebas (Luxor) en septiembre próximo.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer que por sexta ocasión esos expertos van a continuar con tales labores, con la meta de que el sitio pueda ser abierto al público en 2013.

La apertura de la TT39 (Tumba Tebana 39) a los visitantes es una de las finalidades del trabajo de rescate al que es sometido el antiguo monumento, cuya exploración se ha ampliado al exterior.

Mientras que los trabajos en los espacios interiores están concluidos, a decir de Angelina Macías Goytia, investigadora de la Dirección de Estudios Arqueológicos, del INAH.

A pocos meses de emprender la sexta visita a la otrora ciudad de Tebas, hoy Luxor, la especialista detalló que los trabajos arqueológicos que se llevarán a cabo en la próxima temporada, tendrán como prioridad retirar alrededor de seis toneladas de escombro.

Añadió que éste se ha acumulado por escurrimientos que bajan por la ladera de un cerro contiguo, que estorban a la visual de la tumba, cuya antiguedad se estima es de tres mil 500 años.

Estas labores arqueológicas se suman a las que paralelamente han llevado a cabo restauradores de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, enfocados a la atención de la pintura mural, relieves y atención de grietas en las cámaras funerarias.

Macías, quien también es responsable de la parte arqueológica en el proyecto de rescate del complejo funerario egipcio, comentó que de cumplirse la meta de que sea abierto este espacio a los visitantes, se convertiría en la primera tumba egipcia abierta al público rescatada y consolidada por mexicanos.

'Se trata de un lugar de belleza excepcional por la cantidad de textos jeroglíficos que tiene en sus muros y que se pueden traducir, además del colorido y estado de conservación que guardan sus murales', comentó.

En principio, recordó que la TT39 es una tumba-templo funerario correspondiente al periodo de la dinastía XVIII y dedicada al descanso de Pui Em Ra, segundo sacerdote del dios Amón durante el gobierno de la reina at-Shep-Sut.

Al parecer el mausoleo tenía los sarcófagos del sacerdote y algunos de sus familiares, pero a lo largo del tiempo sufrió severos saqueos y éstos no se encontraron.

El complejo funerario está conformado por un espacio abierto de 35 metros de largo por 20 de ancho, donde se realizaban las fiestas tebanas civiles y religiosas, así como de un pórtico por el que se accede al área ritual de la tumba excavada en la roca caliza del cerro Khokha.

El recinto mortuorio consta de un vestíbulo desde el que se accede a tres cámaras funerarias, cada una con diferente forma, tamaño e iconografía dependiendo de la utilización que se les dio.

La cámara norte es la de tipo funerario, ahí se ha trabajado en la restauración de murales con la representación de la procesión para sepultar a Pui Em Ra.

La cavidad sur estaba dedicada a la familia y cuenta con un nicho donde se colocaban las ofrendas y en las paredes están pintados los hijos del dignatario; y la habitación central era un templo, cuya fachada tiene dos estelas con numerosos jeroglíficos biográficos.

Este último espacio tiene además un zoclo de pequeñas puestas falsas que aún conservan su color, al igual que cuatro grandes vanos, uno de ellos habilitado como ventana a mediados del siglo XIX.

Toda la fachada está recubierta de jeroglíficos en bajo relieve, donde se puede leer el nombre de Pui Em Ra, con sus títulos y las fórmulas rituales para propiciarle una vida eterna y feliz en el mas allá.

'Conforme concluya el retiro de escombros, que se hace minuciosamente para detectar material arqueológico, se revisará el muro norte de la tumba', expresó.

Explicó que ello se hará con el fin de 'corroborar hasta dónde se prolonga, porque encontramos cortes que pudieran ser la entrada a otro espacio interior, incluso hay un elemento rectangular que pudiera ser una habitación, pero necesitamos cerciorarnos de qué se trata', explicó Macías Goytia.

También será analizada una serie de pozos ubicados en el espacio abierto, que de acuerdo con Norman de Gari Davis ùarqueólogo inglés que exploró por primera vez la TT39 a principios del siglo pasadoù conducen a cámaras subterráneas; los trabajos a realizar de 2010 en adelante estarán enfocados al complejo funerario y su entorno.

La arqueóloga del INAH recordó que la labor arqueológica llevada a cabo en la TT39 ha sido básicamente para la rehabilitación y mantenimiento del complejo funerario, y paralelamente se han hecho indagaciones en el exterior para verificar su extensión y localización de materiales.

Explicó que entre los escombros y en pozos explorados se recuperaron fragmentos de cerámica, herramientas líticas, ramilletes de hierbas y flores secas posiblemente de ofrendas, fragmentos de piedras labradas y restos humanos momificados.

De ellos no se ha podido determinar su filiación cultural y cronológica, porque fueron robados de sus tumbas en la época faraónica y luego tirados en este espacio sin sus amuletos.

Macías detalló que la tumba aún requiere de trabajos de conservación estructural por fallas derivadas de las fracturas que hay en las rocas del cerro a donde esta adosado el mausoleo.

En este sentido, comentó que tal tarea será desarrollada por arquitectos especializados en restauración de monumentos antiguos, de la Universidad del Valle de México, instancia que junto con la Sociedad Mexicana de Egiptología han impulsado este proyecto interdisciplinario desde 2005.

'El permiso otorgado por el Supremo Consejo de Antiguedades de Egipto para trabajar una tumba del antiguo Egipto al equipo mexicano, es resultado del reconocimiento mundial del que gozan la arqueología y restauración mexicanas, así como las escuelas nacionales de Antropología e Historia y de Conservación, Restauración y Museografía del INAH, de donde egresaron los especialistas que intervienen la tumba', concluyó.