La vida artificial trata de entender qué es la vida de una manera sintética, es decir, que en lugar de estudiar la vida como la conocemos, trata de crear la vida como podría ser a través de distintas herramientas como el software, que hace simulaciones en computadora y nos permite estudiar fenómenos como la evolución, que, de manera tradicional, tardaría miles de años; o robots, que nos permiten conocer cómo los organismos interactúan con su entorno o la webware, que puede generar vida a partir de reacciones químicas en el laboratorio , explicó el doctor Carlos Gershenson, coorganizador de la XV Conferencia Alife sobre vida artificial.

¡Qué tal, estimado lector!, ¿suena interesante?, pues, te cuento que México, después de muchos años, se ha convertido en el primer país latinoamericano en recibir el evento anual más importante del mundo sobre este tema.

Esto nos coloca como un país que está generando innovaciones en la materia, que hay un grupo fuerte para organizar un evento de esta magnitud y que tiene apoyo institucional, esto refleja un interés en el área en este país y, al recibir este evento, nos coloca a la cabeza , puntualizó Gershenson.

Te cuento que el enfoque de esta edición es vida artificial y sociedad. En esta oportunidad, se quiere demostrar cómo los avances en vida artificial pueden resolver conflictos sociales y crear sistemas artificiales que tengan las propiedades de los sistemas vivos, esto quiere decir que sean robustos, que se puedan adaptar y evolucionar por sí mismos y enfrentarse de una mejor manera a un entorno que está cambiando constantemente , explicó el especialista.

Creatividad y vida artificial van de la mano

El doctor Tom Froese, investigador de la parte artística del evento, aseguró que normalmente estos congresos se enfocan en lo científico, pero siempre hay un componente artístico; porque el acto de crear un sistema artificial está muy relacionado con la creatividad .

Explicó que como artista, estás creando un nuevo objeto, un nuevo sistema, y aquí veremos muchos ejemplos de ello, además de que por primera vez se está apoyando a un artista para crear una nueva obra específicamente para este evento, se trata de Ken Rinaldo, con su obra ‘Abiopoiesis Microbiome’ , pero de él ya te hablaré más a fondo en otra entrega, así que sigue este serial, estimado lector.

Siguiendo con la plática, Froese nos contaba que en este momento la tecnología se está usando no sólo para resolver problemas o conflictos, sino para crear conciencia, por ejemplo, de los cambios climáticos o nuestra relación con la naturaleza misma.

También es importante saber que para hacer vida artificial lo más importante es la idea. Si bien es cierto que los países con más dinero desarrollan los grandes proyectos, también es cierto que para crear algo en torno a vida artificial, con una laptop y una idea puedes empezar un gran proyecto, esto vuelve a este campo democrático y lo pone al alcance de todos , dijo.

La vida artificial en la vida académica

David Flores Granados, de la Universidad del Caribe, intervino y dijo que aunque estos temas podrían parecer lejanos para el grueso de la sociedad, cada vez están más inmersos en nosotros, pues la naturaleza optimiza recursos y nosotros (podemos) aprender de ella .

Desde la parte académica y mexicana, el doctor David aseguró que se está trabajando en muchos aspectos que nos permean pero sin darnos cuenta: Con simulaciones de entornos complejos y sus comportamientos, estamos reproduciendo, por ejemplo, el comportamiento de fauna arrecifal y sus depredadores, por ejemplo, y lo estamos llevando a aplicaciones en nuestra sociedad .

Agregó que es muy importante que estos temas se abran a la sociedad y que se participe de ellos; aseguró que éste es un tema que nos ha rebasado por la cantidad de temas que surgen a partir de tantos datos y todos los modelos que se quieren simular. Asimismo, reflexionó en que tenemos que avanzar rápidamente en una recapacitación como docentes, pero también en incluir a los estudiantes y decirles que las cajas negras tienen un sentido cuando ellos saben qué es lo que está allá dentro.

nelly.toche@eleconomista.mx