El escritor y dramaturgo Vicente Leñero (Guadalajara, 1933) tomo posesión de su lugar en la silla número XXVIII de la Academia Mexicana de la Lengua, que dejó vacante el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda, con su deceso ocurrido el 31 de julio de 2008.

Durante el discurso de ingreso titulado 'En defensa de la dramaturgia', dedicado a Rascón Banda y a su hija Estela Leñero, El autor de obras como 'La voz adolorida' y 'El garabato', mencionó que el diccionario de la Academia de la Lengua Española define al dramaturgo como: autor de obras dramáticas.

En la ceremonia que se realizó anoche en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, Leñero expresó: 'Y a la dramaturgia como sinónimo de dramática, la dramática es llamada poesía dramática quizá porque en el pasado la poesía era en verso, en prosa y sobre todo en aliento, al expresión dominante de quienes escribían para el teatro'.

El también guionista de 'Los albañiles' precisó que cada autor era poeta o poeta dramático y sus obras se denominaban dramas, palabra imprecisa por la doble acepción que le otorga el diccionario.

También dijo que han transcurrido 50 años de la explosión arrolladora de la puesta en escena, del espectáculo del teatro clásico redescubierto y del teatro extranjero como única posibilidad de la historia, y apenas en los años 60 y 80 se alcanzó a percibir una dramaturgia nacional.

'El sofocamiento produjo que durante dos décadas después de Rodolfo Usigli poco se podía encomendar a los escritores nacionales que trabajaban', aseguró Vicente Leñero.

Agregó que fueron pocos los escritores que consiguieron mantenerse fieles en sus proyecciones dramatúrgicas. 'Han sido pocos los sobrevivientes, pero no así los surgidos como de milagro para ofrecer el testimonio de la palabra en el siempre misterioso fenómeno del teatro.

'La dramaturgia mexicana logró resurgir gracias a que los nuevos poetas dramáticos entendieron que el terreno de la experimentación escénica no era exclusivo de los directores, sino le correspondía a ellos también', aseguró Leñero.

Así como la dramaturgia del absurdo echó hacia atrás al naturalismo, como la comedia musical a la opereta y a la zarzuela, así salió una nueva dramaturgia, intentó alternativas ingeniosas para emprender una gran aventura, 'fue un movimiento universal, pero siempre con la mirada puesta en el foro'.

Miguel Angel Granados Chapa, le dio la respuesta de ingreso a Vicente Leñero con el discurso titulado 'Vicente Leñero: fe en la escritura', a través de cual habló de sus inicios como escritor y dramaturgo, para consolidarse en las letras mexicanas.

Vicente Leñero estudió en la Escuela de Periodismo 'Carlos Septién García' e Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1958 obtuvo los dos primeros lugares en el Concurso Nacional del Cuento

Universitario, y el siguiente año publicó su primer libro de relatos 'La polvareda y otros cuentos'.

Ha recibido distinciones como el Premio 'Seix Barral' por su novela 'Los albañiles'; Premio 'Juan Ruiz de Alarcón', a la mejor obra de teatro estrenada en 1969, por 'Los albañiles' y, por 'La mudanza', obra que obtuvo además los premios de la Asociación Mexicana de Críticos y de la Unión Nacional de Críticos y Cronistas Teatrales.

Durante la ceremonia solemne estuvieron presentes Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua, así como Miguel Angel Granados Chapa, Vicente Quirarte y Diego Valadés, entre otros.