Le pusieron 118 días, pero deberían haberle puesto alguna versión de su título original: Rosewater, agua de rosas. Ése es el aroma que desprende esta historia. Maziar, el protagonista, lo olió por primera vez cuando su hermana mayor lo llevó a un templo: Olía a sudor y al agua de rosas que arrojaban sobre los fieles , recuerda Maziar, para mí se convirtió en el olor de la devoción .

Maziar Bahari (Gael García Bernal) es iraní, periodista, expatriado. Vive en Londres, donde es feliz, tiene una esposa embarazada y es reportero para la revista Newsweek. En el 2009 es enviado a su Irán natal para cubrir las elecciones presidenciales. Los ojos del mundo están encima: ¿será que Irán se libraría del puño de Mahmud Ahmadineyad? ¿Ganaría el liberal Mousavi, reformador que, al parecer, llevaba la ventaja? ¿Y sería por la vía democrática?

Las elecciones iraníes del 2009 fueron, como todos recordamos, históricas. Cuando los resultados favorecieron, contra lo esperado, a Ahmadineyad, la frase ¿Dónde está mi voto? gritada en las calles, escrita en pancartas y repetida miles de millones de veces en Twitter y Facebook desató una revolución. Fue el inicio de la Primavera Árabe. Maziar Bahari estaba ahí, con su cámara, llevándole la historia al mundo occidental. Sus imágenes de la violencia del gobierno contra los protestantes se volvieron virales.

Bahari conoce a unos jóvenes seguidores de Mousavi. Nosotros somos los miembros educados de la sociedad , le dice uno para después llevarlo a una azotea tapizada por antenas satelitales, ilegales en un régimen que prohibía cualquier apertura con Occidente. Los seguidores de Mousavi eran adictos a la libertad.

Maziar no es cualquier testigo. No sólo es periodista, también vivió en su propia piel los males de la historia reciente iraní. A su padre, comunista, lo encarceló y torturó el régimen títere del sah. A su hermana, Maryam, el ayatolá Jamenei también la encarceló por sediciosa : le gustaba el rock y las películas europeas, y no estaba dispuesta a ser sobajada por hombre alguno. Maryam era el corazón de Maziar; fue de su mano que conoció la libertad en forma de libros y discos de Leonard Cohen.

Rosewater es dirigida y escrita por el periodista y comediante Jon Stewart. Se basó en Y entonces vinieron por mí, en la que Bahari narra su papel como testigo y también como víctima. Porque sí, también fueron por él.

Una mañana agentes gubernamentales siniestros tocaron a la puerta de la casa paterna de Maziar y se lo llevaron, mientras su madre, demudada, veía desde la puerta con el cabello cubierto con un velo como símbolo de oprobio.

La detención de Bahari es el centro de la trama. Aislado y con los ojos vendados, su verdadera tortura es la soledad. Todos los días lo visita el especialista : un interrogador y torturador que huele a sudor y agua de rosas.

Bailar con tu sombra es liberador

En la tradición de La muerte y la doncella de Polanski, Rosewater recrea la relación absurda y profundamente íntima que se crea entre la víctima y el verdugo. Pero la diferencia es que en el caso de Bahari la violencia es sobre todo psicológica. Tratan de obligarlo a firmar confesiones donde afirmaba ser un espía estadounidense, de ser un corruptor de la juventud, un pornógrafo, un líder de saboteadores, un verdadero Satanás.

Donde la cinta triunfa es en su retrato de la supervivencia de Bahari gracias a su capacidad para imaginar. Su padre se le aparece en la celda para regañar, inspirarlo y decirle que resista. En algún momento, Bahari, vigilado las 24 horas, baila con su sombra en la pared: en su cabeza oye canciones de Leonard Cohen. Para los captores de Bahari ( los hombres sin imaginación los llama en su libro) él es un misterio irresoluble que cada vez los desespera más.

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