El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, invitado recientemente a inaugurar la Feria del Libro de Buenos Aires, declaró en una entrevista con el diario español ABC que el gobierno argentino está orientado en una dirección muy peligrosa . La presencia del premio Nobel en Buenos Aires fue marcada por una fuerte polémica desatada semanas atrás, cuando intelectuales cercanos al gobierno argentino firmaron una carta en rechazo a su participación en la Feria por sus posiciones políticas, pero la iniciativa fue frenada por la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En la Feria, la gente ha sido extraordinariamente cordial. La convocatoria atrajo a una multitud, aunque supongo que muchos vinieron por el morbo del escándalo y la posibilidad de asistir a un espectáculo , arguyó el escritor.

Para mí fue una sorpresa el manifiesto de los intelectuales pidiendo que me no me invitaran. Ese gesto desnaturalizó la convocatoria y me obligó a contestar. No tenía previsto pronunciar un discurso con connotaciones políticas, pero esa provocación, el intento de censura, me obligó a cambiar los planes. Era inaceptable , agregó.

No me retracto absolutamente de nada. Lo cortés no quita lo valiente. Procuro guardar las formas, pero mis convicciones son absolutamente las mismas de ayer y de hace un mes. Desgraciadamente no tengo ningún motivo para cambiar de opinión. El gobierno argentino está orientado en una dirección muy peligrosa, sobre todo en el campo de la libertad de expresión , recalcó.

La Inquisición prohibió que se publicaran novelas en América Latina durante 300 años. Al hacerlo, consiguió que la ficción impregnara toda la vida. Eso trajo enormes beneficios en la literatura, la pintura, la música y en todos los terrenos de lo creativo, donde América Latina ha sido siempre muy original. Pero en política, las consecuencias han sido catastróficas. Ha favorecido utopías con efecto contrario al deseado: pobreza, desigualdad, corrupción... El populismo es una de esas irrealidades , explicó.

Vargas Llosa aseveró que el haber ganado el Premio Nobel ha trastornado su vida. Pierdes totalmente la libertad, te conviertes en un objeto de curiosidad pública y eso te limita extraordinariamente la iniciativa. No puedes ir a ciertos lugares, no puedes salir. Además, hay una solicitación mediática permanente. Estoy impaciente de que venga el próximo premio Nobel a relevarme de estos trabajos .