Diana Hernández, editora de la colección El Cuarto de las Maravillas de la editorial Turner, define de manera curiosa a los libros que publica: son transgénero.

Turner es reconocida porque publica ensayo y libros de arte, pero, a diferencia de lo que dice todo el mundo, en esta época apocalíptica para los libros nos ha parecido que podíamos hacer más cosas en lugar de menos y decidimos sacar una colección nueva en la que hacemos ficción.

Lo de transgénero lo digo porque son libros que valen la pena que antes no nos hubiéramos atrevido a publicar , dice Diana.

En realidad Diana lo dice con cierta timidez, pero lo cierto es que son libros que, más allá de estar en el género de la narrativa de ficción, son difíciles de clasificar y son innovadores y peculiares (el que suscribe ha leído dos de ellos, Las esposas de Los Álamos de Tarashea Nesbit y Hacer el bien de Matt Sumell).

Turner, y en particular El Cuarto de las Maravillas, parece estar en el mercado editorial más por lo editorial que por el mercado.

Para lanzar la colección no hemos hecho un estudio de mercado explica Diana . Hemos lanzado una colección porque nos parecía que aunque hay muchos libros en las librerías, hay una saturación, quizá se parecen mucho entre sí.

También estamos publicando ensayos como no los publicábamos antes, con ilustraciones como un cómic, pero ensayo de temas de política o de arte [...] es distinto, y lo pueden leer gente de 14 años o de 60, es algo que no existía, creo yo , dice Diana, tímida otra vez.

La originalidad, ?el primer criterio

Sobre los criterios que tienen para publicar, Diana comenta: Hemos publicado tres primeras novelas hasta ahora y me parecieron importantes, primero, porque son muy originales. Las esposas de Los Álamos me pareció original. Al principio era una investigación de los testimonios de las esposas de los científicos que construyeron la bomba atómica, no era de ficción, pero la autora se dio cuenta de que ya no quedaba mucha gente viva que le fuera a contar cómo era. Tuvo que pasarse a la novela para contar la historia.

Es la voz, que no diría que está de moda, pero va cobrando importancia, de quienes no protagonizaron la historia, pero es una voz interesante [...] Es una novela experimental entre comillas, porque la puede leer todo mundo, y eso es algo que nos interesaba en la colección, que fueran libros arriesgados pero accesibles, no minoritarios , continúa.

La comemadre, de Roque Larraquy, un crítico español, lo comparó con Gombrowicz y Borges. Larraquy es un autor capaz de crearse un mundo, que es algo muy raro de ver ahora, escribe con ritmo lento y si me apuras puedes leer el libro como un ensayo, aunque no lo sea, porque hay una reflexión sobre el estatuto de la ciencia y el del arte en esta obsesión del ser humano de trascender... No sé si estoy siendo muy abstracta [...] pero es un libro que hay que leer .

Hacer el bien es una novela autobiográfica que deja la duda de si será verdad. Para la gran cantidad de libros que se publican ahora en primera persona sobre qué hice esta tarde y qué comí, este libro parece realmente una innovación en la cuenta .

Desde hace tiempo, tengo la incómoda sensación de que en el mundo nos están haciendo falta editores como ese lector privilegiado que acompaña al autor en la escritura, que le dice: Esto no se entiende , Le falta ritmo Hazlo más breve . Y esa falta de edición hace que se publique cualquier cosa y como sea. ¿Tú no? ¿Cuál es tu papel como editora?

Creo que tienes razón, yo y todos en Turner quisiéramos que las cosas fueran de otra manera. Aunque suene soberbio, creo que en Turner ya son de otra manera. En Noema, de ensayo, Pilar Álvarez trabaja muchísimo con los autores.

Creo que los editores no leen porque tienen que dedicar muchísimo tiempo a la promoción y al marketing, creo que hay demasiados libros y que todos estamos obligados.

Para mí la explicación de esta colección es que son pocos libros, pero muy trabajados, que se trata de proponer, hacer cosas que no existían y acompañar a los autores a hacerlas. Sé que es raro, una vez dicho esto, que la colección empiece con dos traducciones entre los tres primeros títulos. Pero hemos trabajado muchísimo la traducción.

Tenemos muchos libros originales ya contratados. Desde una historia de los predicadores en América Latina hasta una de las perversiones sexuales ilustrada a partir de los escritos de Magnus Hirschfeld, el primer sexólogo alemán que mataron a golpes los nazis por judío y gay. Por eso no vamos a hacer más de unos 12 o 15 títulos al año.

Ahora estamos editando uno de Francisco Goldman sobre la ciudad de México. Lo hizo en inglés, pero estamos trabajando con él la traducción y llevamos un mes de ver cada línea y de discutir y no estar de acuerdo.

Creo que ahora con Internet, que hay tanta oferta, la figura del editor se hace más importante. Igual soy ingenua. Pero en Internet voy a sitios donde sé que hay editor y que puedo reconocerlo... Son sobre todo del mundo anglosajón... Sí es un problema que tenemos.

@manuelino_