En vísperas del Día Mundial de la Salud, la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, y la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, durante una conferencia en Washington, abogaron por soluciones colectivas para que todas las personas, en todas partes tengan acceso a los servicios de salud que necesitan.

Con el lema “Salud universal: para todos y todas, en todas partes”, este año el mensaje es claro e implica que todas las personas y comunidades tengan acceso, sin discriminación alguna, a servicios de salud de calidad sin tener que exponerse a dificultades financieras.

En América, un tercio de la población enfrenta obstáculos para acceder a la salud, por ello Etienne llamó a eliminar el pago directo que deben hacer muchas personas en el punto de entrada a los servicios de salud. Este pago, dijo, “constituye la principal barrera y empuja a las familias hacia la pobreza… La salud es un derecho y como tal debemos superar las barreras de acceso a la atención”.

Eso no quiere decir que la cobertura sea gratuita para todas las posibles intervenciones sanitarias, dado que ningún país puede proporcionar todos los servicios gratuitamente de manera sostenible. Para ello no existe un único enfoque que pueda aplicarse a todos los casos. Ahora bien, cada país puede hacer algo para promoverla.

Otras barreras son las geográficas, las institucionales, el estigma y la discriminación en los servicios de salud, así como las inequidades. “No es suficiente tener hospitales y centros de salud, estas instituciones deben contar con la combinación adecuada de recursos humanos, infraestructura y equipos, medicamentos y otras tecnologías de salud, para evitar largos tiempos de espera y ofrecer una atención de calidad”, señaló la funcionaria.

“Necesitamos un movimiento regional masivo y escuchar todas las voces” para avanzar hacia la salud universal, indicó Etienne; y fue reforzado por Bachelet, “tenemos que construir consensos nacionales porque los retos son de tal magnitud que requieren el compromiso y el esfuerzo de todos… La desigualdad es el gran enemigo en América Latina y el Caribe”, lamentó.

Ya lo dijo también el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, “nadie debería tener que elegir entre la muerte y las dificultades económicas. Nadie debería tener que elegir entre comprar medicamentos y comprar alimentos”

Sin embargo, al menos la mitad de la población mundial no puede recibir servicios de salud esenciales, casi 100 millones de personas se ven sumidas en la pobreza extrema y obligadas a sobrevivir con tan sólo 1,90 dólares o menos al día, porque tienen que pagar los servicios de salud de su propio bolsillo y más de 800 millones de personas (casi el 12% de la población mundial) se gastan como mínimo el 10% del presupuesto familiar en gastos de salud para sí mismos, un hijo u otros familiares enfermos, incurriendo en lo que se ha denominado “gastos catastróficos”.

¿Qué pasa en México?

De acuerdo a la información del INEGI, en el año 2016 el PIB del sector salud fue equivalente a 5.6% de la economía nacional. Del total, el sector público contribuyó con 39.5%, mientras que las unidades económicas privadas participan con 34.9% y la valoración del trabajo no remunerado de los hogares en el cuidado de la salud representa un 25.6% del valor agregado de la salud en ese mismo lapso.

Esto no es alentador, pues la asignación de presupuesto en salud ha ido en decremento en los últimos años, a pesar de que de esto depende el aprovechamiento escolar, la productividad laboral y la calidad de vida de los ciudadanos.

Estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hacen evidente este rezago, por ejemplo, México es el país de la OCDE con el gasto de bolsillo más elevado, con 19,000 millones de dólares (mdd), respecto al gasto nacional en salud pública. Esto supone en datos de esta Organización, un gasto de 41.5%, mientras que el promedio de los 34 países que integran al organismo es de 21 por ciento.

Por otro lado, hoy contamos con 2.2 doctores por cada mil habitantes, el promedio de la OCDE es de 3.3, y una tercera parte del número de enfermeras por cada mil habitantes que el promedio de la OCDE.

Viene una importante reforma en salud para México

En nuestro país la donación de órganos sigue siendo muy pobre en comparación con España, Estados Unidos y Bélgica, quienes conforman los primeros tres lugares en esta práctica.

Hoy mediante la aprobación de la reforma a los artículos 320, 321, 322, 324, 325, 326 y 329 de la Ley General de Salud por parte del Senado, se abre una nueva posibilidad para todos aquellos que esperan un órgano.

De acuerdo a la propuesta de reforma ahora toda persona mayor de edad será un potencial donador en caso de que se les declare la muerte, a menos que haya manifestado lo contrario en un escrito.

También se establece que el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) garantizará que ni el receptor de un trasplante o su familia conozcan la identidad del donante ni los familiares del donante conozcan la identidad del receptor.

A pesar de que esta iniciativa ha sido bien aceptada por el Senado, aún falta su discusión y aprobación por parte de la Cámara de Diputados, ya que mientras unos señalan que es una iniciativa autoritaria que vulnera la decisión de lo que uno quiere hacer con su cuerpo, otros la aplauden tras calificarla como una esperanza de vida para quienes están en una larga lista de espera.

Lo cierto es que en el país existen 21,809 personas en espera de donación de órganos, según Datos del Registro Nacional de Trasplantes, por lo que esta reforma se seguirá muy de cerca y con gran interés.

nelly.toche@eleconomista.mx