Ficción con guiños a hechos históricos y personajes reales, La herida y la flecha, requiem para no olvidarte es una puesta en escena que desmitifica la figura de la mujer brillante pero atormentada del siglo XX.

En este trazo escénico que escribieron Marianella Villa y Servando Anacarsis Ramos, con la dirección de Martín Acosta, se revelan los hilos de la consciencia y dolencias femeninas que de alguna forma fueron invisibilizadas debido a su condición de género.

En esta obra “hay una mirada hacia lo femenino que pretende ser muy respetuosa, hay un discurso que tiene que ver con el feminismo en la medida que está escrito por una mujer (Marianella Villa)”, dijo en entrevista para El Economista Martín Acosta.

Esta historia, llena de referencias al movimiento de liberación femenina, revela la depresión de una de las mujeres más respetadas en el mundo del espectáculo mexicano, Rita Macedo, quien el 5 de diciembre de 1993 decidió quitarse la vida por medio de un disparo dentro de su auto en su casa, en el citadino barrio de San Ángel.

En la trama, Pita Amor, Rosario Castellanos, Leonora Carrington, Elena Garro y su hija, Helena Paz, recobran la vida y la voz para dejar claras sus convicciones y condiciones que las llevaron a vivir la frustración del exilio, sus trastornos mentales y hasta suicidios que fueron desatados por inseguridades que sembraron sus parejas por medio de infidelidades o menosprecio de su trabajo como artistas y escritoras.

“Me interesaba mucho el tema de la mujer y la inteligencia; cómo se relacionaron durante el boom de la literatura latinoamericana contemporánea las mujeres y este fenómeno, en particular porque me fascina la vida de Elena Garro y Rita Macedo. La vida de estas mujeres que fueron muy brillantes pero que, ahora lo podemos ver, tenían el problema de no tener pene, como dicen Marianella y Servando en la obra, porque a mí me sorprende muchísimo que la literatura de Elena Garro sigue siendo tan marginal, no encuentras sus libros en las librerías, y sigue bajo la sombra de Octavio Paz, con todos los valores que pueda tener, la literatura de Garro siempre ha estado al margen”, reflexiona Martín Acosta, quien también se desempeña como profesor de actuación en la Escuela Nacional de Arte Teatral.

Mostrar historia de los movimientos a nuevas generaciones

En su proyecto teatral Historia de la diversidad en la Ciudad de México en el siglo XX, que constará de tres producciones escénicas: 41 detonaciones contra un clóset, La herida y la flecha y una tercera que se estrenará el año próximo, con una trama sobre el padecimiento del sida, el director Martín Acosta tiene el cometido de contar a las nuevas generaciones la cronología o hechos importantes para los movimientos del feminismo y la lucha LGBT.

Destacó que en la obra La herida y la flecha se pueden apreciar algunos mitos del ámbito literario, como que el realismo se le debe a Garro y no a Gabriel García Márquez como finalmente se cree, “son puestos en el texto de la obra como una especie de guiños para los entendidos”, así como los que no conocen la historia de estas figuras, comentó Martín Acosta, ya que aseguró que lo que pretenden sus obras es reconstruir la historia de algún modo.

“Yo creo que los jóvenes no conocen este paso por la historia, en este sentido si bien Rita Macedo no es una feminista en activo, y al contrario, vivió las consecuencias de su contexto siendo una mujer muy hermosa, muy brillante dentro del teatro, nos interesaba analizar el fenómeno que se le habría catalogado como la locura femenina, el suicidio, la locura, la depresión, el estado lamentable en el que Elena Garro tuvo que vivir después”, relató Acosta.

“El teatro por su naturaleza de síntesis siempre tiene que apostar por la poética, esto es un poema acerca de estas mujeres, en particular de Rita por quien como pasa con los escritores uno se enamora. Fui un gran fanático del cine de los años 70 y mis películas esenciales fueron Los indolentes y El castillo de la pureza en donde Rita ya era una actriz madura, en pleno uso del instrumento actoral y que por un lado me cautivaba su melancolía profunda y, por otro lado, que no era el centro de atención y me parecía curioso cómo una actriz tan poderosa no lo fuera, luego la pude ver en teatro. No pretendo dar ningún tipo de lección sobre feminismo, es un breve recuento, un homenaje por un lado a la generación de mi madre que yo veo en Rita, y la relación de mi padre que, sin ser Carlos Fuentes, estaba asignado a un contexto que, si vemos a la distancia, es sumamente nocivo y que ahora se tiene muy claro que tiene que cambiar”, explicó el director.

La herida y la flecha se presentará en el teatro El Milagro hasta el 21 de julio; viernes a las 20:30 de la noche y domingos a las 6 de la tarde.

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