Jorge F. Hernández es un sobreviviente de sí mismo: enfrentó el alcoholismo, al cáncer y dos infartos. Pero para el escritor (y torero), la vida se convirtió en una puerta de toriles que se le abre cada día para salir al ruedo de la literatura.

Ríe, el gigante siempre lo hace, bromea con todos los escritores que se topa y cuenta diferentes e increíbles historias alrededor de su vida, de otros y de sus hijos. Lleva siempre un plumón y una libreta donde sus monitos viven miles de historias.

En entrevista, Jorge F. Hernández habló de dos libros que publicó: Llegar al mar (Almadía) y El dibujo de la Escritura (Alfaguara) con algunas de las caricaturas que ha hecho durante muchos años.

¿Por qué te vas a España?

Pedí trabajo en 11 lugares diferente en México y solicité la beca del Fonca y no me la dieron y dije: ‘Ya valió’. Entonces, en El País, yo tenía una columna y hablé con Antonio Caño para ver si había manera de ampliar mis servicios en el periódico y en 24 horas me mandó un contrato. Vendí mí casa, pues debía dinero desde que tuve cáncer y dos infartos... y me fui.

¿La lucha más fuerte ha sido convivir contigo mismo?

Sin duda, es de todos los días. Ahora, por ejemplo, logré pasar sobrio un año en Madrid. Es una lucha conmigo mismo pero con la peor versión de mí mismo. Yo era muy aburrido, llegaba un punto que estaba ebrio, no contaba chistes, dejé de tocar la guitarra y me escabullía, pero ahora que ya no tomo y que soy como soy, todos creen que ando pedo (risas); te lo juro.

Antes de hablar de los libros que ha publicado, Jorge F. Hernández recuerda sus días de novillero.

Cuando yo era un chaval quería la gloria fácil y me dediqué a eso. Ahora yo entiendo la metáfora de la escritura como una lidia y me ha ayudado para sobrellevar esta vida inquina, de envidia y de transitas. De los que están ‘toreando’ para el público (escritores) y los que sólo quieren el premio o que torean muy cercano a la barrera de las becas. Entonces, eso te permite reconocer quién sí se está jugando la vida en el centro del universo .

¿A poco es tan peligroso escribir como torear?

No te vas a morir por una mala reseña de libro, pero duele igual que una cornada. Una mala crítica lastima órganos vitales y pareciera que no quieres salir al ruedo, pero después de todo se vuelve a abrir la puerta de toriles y no sabes qué va salir... Yo siempre espero un poema.

Por fin publicaste un libro con tus dibujos.

Sí, se llama El dibujo de la escritura y mis dibujitos son injertos de cuentos, algunos acaban en uno. Con mis libretas me divierto y lo hago desde que era niño. Existe uno en forma de cómic donde un niño lucha para recobrar la memoria de su madre y es lo que yo viví cuando mi mamá perdió la memoria y vivía en Saturno y yo me refugié en mis libretas que ahora salen a la luz del lector.

¿Y de Llegar al mar?

Es una antología con textos de mi columna Agua de Azar escritos entre octubre del 2012 y octubre del 2014. Tiene de todo: breves crónicas, ensayos, algunos cuentos, historias y también está la muerte de mi amigo Lichi (Eliseo Alberto).

Siento en la despedida del libro que no la estabas pasando bien. Esta línea es estremecedora: No me he quitado de la saliva el amargo sabor de seguir siendo el mismo que creí haber logrado olvidar .

Me despedí así de las columnas y sí pase momentos muy duros. Se murió Lichi, vino otro infarto y llegó un descalabro emocional, por lo que subí 46 kilos de peso. Volví a fumar indebidamente... y es que yo iba ilusionado en una especie de utopía que en realidad no servía para nada, pero caí en el engaño y cuando me pegaron la cornada en la femoral y la safena dejé todo.

El libro publicado por editorial Almadía y diseñado por Alejandro Magallanes incluye algunos dibujos de Jorge F. Hernández que juguetean entre los textos e ideas al vuelo del escritor.

Por lo pronto, el escritor planea un libro de cuentos, una novela y el proyecto ¿Qué Pasó cuando Llegué al Mar?: sus experiencias en España, de cuando regresó al ruedo vestido de luces, con capote y empuñando una espada para escribir nuevas y fascinantes historias.

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