La casa de los condes de Calimaya es ya una pieza de museo. Construida en el siglo XVI, es uno de los edificios más antiguos de la ciudad.

Es adecuado por eso que sea la sede del Museo de la Ciudad de México: ha visto las mejores y las peores caras de esta metrópoli.

Después de pasar 6 meses cerrado por mantenimiento, el museo abrió de nuevo sus puertas la semana pasada. Y de qué manera: con una verdadera exposición magna que arranca suspiros de amor a miles de chilangos.

La muestra se llama Ciudad de México en el arte: Travesía de ocho siglos. Y no miente el título, son ochocientos años de historia del arte en esta ciudad.

El recorrido, que fue curado de manera colectiva, de ese tamaño es la envergadura del trabajo, comienza con el arte prehispánico. Piezas de origen mexica, códices, restos del gran imperio azteca. Evidencias de que esta ciudad fue alguna vez un lago.

El Códice Boturini se expone por primera vez al público. Fue donado al museo y es la pieza más espectacular del recorrido.

Después, continúa con la era virreinal donde no hay que perderse las obras de Cristóbal de Villalpando, el gran maestro de una época en la que la mayoría de las piezas eran anónimas. De Villalpando tiene una paleta riquísima de color, las piezas que fueron seleccionadas para el recorrido son preciosas. El resto de las obras virreinales parece que regresaran la vida a la casa de los condes de Calimaya: una casa aderezada, recamada, exquisita.

La nueva era

La modernidad de la Ciudad de México no llegó fácil. La exposición hace un gran trabajo explicando las diferentes facetas de la ciudad, y los distintos episodios históricos por los que tuvo que pasar para llegar al siglo XX, su entrada a la modernidad.

Pero no hay que adelantarse, el rico siglo XIX también está presente en el recorrido. Lo que denota la selección de piezas es un México que busca su lugar en la historia. La época de la gesta histórica por la independencia, por la creación de una constitución propia, la era de los muchos presidentes, la mayor parte de ellos, y un tal Santa Anna.

Un país y una ciudad, que exploran diferentes órdenes institucionales, sin renunciar nunca a la vocación libertaria de nuestra historia, ni si quiera en la época de nuestros imperios de pacotillas, los de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo.

Pero llegamos al siglo XX. Y todo es bullicio. Y cosmopolitismo. Y legado artístico a puños. El inicio del sigo XX mexicano, después de la Revolución, fue un tiempo fascinante, digno de novela. Aquí hay obras de Frida Kahlo, Tina Modotti, Dr. Atl y otros artistas que vivieron aquellos años bohemios.

Además de las obras de arte, también están presentes otras piezas que, por su valor histórico, también merecen un lugar en la historia de nuestro arte. Me refiero a la caricatura política. Una gran selección forma parte del recorrido y uno podría darse cuenta de la historia de esta ciudad sólo viéndolas.

La caricatura llega hasta nuestro siglo, que también expone arte urbano y la explosión del mercado del arte en la que esta ciudad se volvió la nueva Nueva York. Galerías en todas partes, artistas nuevos y aparentemente fascinantes, nuevas formas que retan a la tradición.

Travesía de ocho siglos es una exposición divertida, un gran paseo para recorrerse con calma. Hemos pasado un año difícil los chilangos, de verdad se agradece que alguien nos recuerde la grandeza de esta ciudad anfibia en la que vivimos.

Museo de la Ciudad de México

Pino Suárez 30, Centro Histórico.

Martes a domingo, 10 am a 6 pm.

Entrada: $30.

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