La autonomía da identidad, y permite defender “nuestro derecho a gobernarnos, administrar nuestro patrimonio, tener cobertura educativa, definir nuestro presupuesto y fijar nuestros objetivos de investigación y enseñanza”, aseguró Enrique Graue, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el Coloquio sobre los 90 años de la Autonomía Universitaria.

Cerca de 30 especialistas de diferentes campos reflexionan y coinciden: Revertir la tendencia actual que pretende vulnerar los espacios autónomos, es una labor en la que debemos intervenir porque la autonomía es un bien y sin ella no hay universidad.

Imanol Ordorika, director general de Evaluación Institucional de la UNAM, aseguró que este es un espacio con diferentes formas de pensar; “hay que construir acuerdos y consensos, para tener la capacidad de resistir embates externos”.

Lamentó que se pretenda insinuar de manera generalizada que las universidades autónomas son privilegiadas, corruptas e ineficientes, con la idea de que la autonomía es un elemento negativo.

“Debemos ser cuidadosos porque nos movemos en un contexto de enorme incertidumbre y poca simpatía. Una vez que el país se ha dividido entre privilegiados y pobres, se coloca a las universidades como espacios ‘fifís’, pero además corrompidos, con condiciones inmerecidas”.

Ana Carolina Ibarra, directora del Instituto de Investigaciones Históricas, expuso que la autonomía es ante todo un bien, y hay que explicarla y hacerla entender hacia afuera para evitar vulnerar los espacios autónomos.

[email protected]