Cada poema es único, escribió alguna vez Octavio Paz. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.

De todos los géneros literarios del mundo la poesía es la más esquiva. Por un lado, todo mundo la reconoce como la mejor, la manera más excelsa de comunicar el contenido del alma, los avatares del corazón y las aventuras y desventuras de la vida.

Por otro lado, se mira con miedo y con tal afán de vanagloria que muchas veces produce rechazo. Libros cerrados, un desdén que oculta cierta vergüenza previa a no entenderla nunca.

Originalmente, en las primeras reflexiones de Platón sobre el arte de las letras, explicaba que la palabra griega correspondiente a «poesía significaba hacer en un sentido completamente técnico y se refería a todo trabajo artesanal, incluido el que realizaba un artista.

Era un término que aludía a la actividad creativa en tanto un hacer que provocaba que algo que no existía antes llegara a ser después. Al final, y como se considera hoy, se refería al arte creativo cuya herramienta principal era el lenguaje. (La técnica era ya otra cosa, aunque no tan absoluta: el mismo Platón no tuvo más que reconocer que al contacto del amor todo el mundo se convertía en poeta.)

Poesía, dijo García Lorca, es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio.

El eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos, dijo Tagore y aquello que penetra en la palabra, la descompone y la abre como un capullo a todos los matices de la significación, como bien escribió Gorostiza.

Acceder a ella, sin embargo, puede ser complicado. Pero todo fuera como eso. Si uno no está acostumbrado a la poesía, le tiene miedo, le falta tiempo, está rodeado de romances iletrados o carece de amigos literatos, el camino se plantea arduo y difícil.

Sin embargo hoy existe una opción al alcance de todos, casi íntima, sin duda personal y para compartir con quién usted quiera. Solamente necesita un radio y sintonizar Horizonte en el 107.9 de su FM, de lunes a viernes, unos minutos antes de las 11 de la noche. (O acceda en su computadora acceda a radio2010.com.mx). Se llevará una gran sorpresa: el programa Engaño colorido –que alude a un verso de Sor Juana- donde podrá escuchar poesía en la voz de Pura López Colomé, traductora ilustre pero también poeta, que se ha dado a la tarea de hacer una revisión de toda la historia de la poesía mexicana. Sin clases, sin sermones. Nada más leyéndola. Una parte de la celebración histórico radiofónica del IMER para el Bicentenario.

Un programa para no olvidar que la poesía no tiene tiempo ni edad y que cuando un poeta canta estamos en sus manos.