Para cerrar su Temporada de Conciertos 2010, la Orquesta Sinfónica Nacional se dispone a realizar una hazaña: tocar los cinco conciertos para piano de Beethoven en dos fines de semana consecutivos con Carlos Miguel Prieto en el podio y Jorge Federico Osorio al piano.

Si bien actualmente Ludwig van Beethoven es considerado uno de los más grandes e importantes compositores de todos los tiempos, en su época, aunque tenía un reconocimiento importante como tal, era sobre todo por sus inmensas y excepcionales capacidades como pianista que se le reconocía.

No es entonces de extrañar, que los conciertos que tocarán Osorio y Prieto sean verdaderas cumbres de la música, y hacerlo de corrido implica todo un reto, mismo que repetirá en días consecutivos con la Sinfónica de Chicago en el Festival de Ravinia

Vigor, ternura y jovialidad

Entre 1797 y 1800, Beethoven era famoso como pianista, no tanto por su habilidad como por su vigor increíble y violento , por la ternura, gracia e infinita delicadeza que es capaz de lograr y porque sus interpretaciones conmovían a sus audiencias hasta el llanto.

Es en esos años que publica y toca en distintos lugares de Europa sus dos primeros conciertos para piano, con los que refuerza la impresión de que tiene además un desmesurado talento para la composición.

Estos dos conciertos serán tocados por Prieto y Osorio en orden inverso, ya que el Segundo se compuso antes que el Primero.

Pero hay que señalar que los atrasos en la publicación del Concierto en Si bemol, escrito en 1794, se debieron a las múltiples correcciones que le hizo el compositor.

De hecho, se sabe que en 1798, cuando lo consideraba terminado (casi junto al segundo, en Do, que se publicó ese año como Primero), se enfrascó en otra serie de correcciones a raíz de que su mecenas (uno de muchos) el conde Von Waldstein lo considerara un soberbio homenaje a Haydn y Mozart . El estreno sería hasta 1802

Si bien estos dos magníficos conciertos aún se pueden considerar parte del Clasicismo, también es cierto que la apasionada personalidad de Beethoven, que prácticamente define al Romanticismo, está bien presente.

El tercer concierto, en Do menor, es claramente beethoveniano, fuerte y jovial, lo que contrasta con el hecho de que su composición se dio durante el periodo en que el compositor se percató del carácter irreversible de su sordera. Este mal, que quizá potenció las cualidades del compositor dio al traste con su carrera de pianista y es probable que esto haya influido en el mal recibimiento que tuvo este concierto en su estreno en 1803.

El dominio de Orfeo

Con el Cuarto concierto, en Sol, Beethoven comenzó a hacer más que una pieza magnifica y modificó la estructura tradicional del concerto, cambió la forma de dialogar entre el solista y la orquesta, al punto que Franz Liszt comentó que se trataba de Orfeo dominando a las Furias con el encanto de su música (Orfeo sería el piano en esta visión dramática).

El quinto concierto, en Mi bemol, fue titulado Emperador por el propio Beethoven y existen muchas versiones sobre las razones para hacerlo así. La más aceptada es que lo llamó de esta forma por considerarla la máxima obra para piano y orquesta... muchos aún estamos de acuerdo en eso

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Conciertos

Centro Cultural Ollin Yoliztli

Fecha: viernes 18 y 25, 20:00 horas.

Auditorio Blas Galindo

del Centro Nacional de las Artes.

Fecha: sábado 19 y 26, 20:00.

Teatro Ocampo,

Cuernavaca, Morelos

Fecha: domingo 20 y 27, 12:15.