La epidemia no es solo un problema de salud pública, los días posteriores al confinamiento también han traído una discusión geopolítica y de nuestra perspectiva de libertad, en esta dimensión hay problemas de nuevos nacionalismos (el miedo del otro), que en estos momentos debe ser discutido, asegura el doctor Manuel Bello, de la Universidad Jean Monet y de la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de Saint-Étienne.

Al reflexionar sobre la situación de la pandemia, comparte que no era casualidad que las luchas de clase, racismo y entre pueblos en nuestros tiempos, se den por el miedo al otro, pues en ello hay un significado sociológico muy potente. “Hoy estamos enfrentando una lucha fisiológica, física, pero también psicológica, y una de las cosas que debemos trabajar es justamente el significado de la libertad y la desconfianza por el otro”.

Bello asegura que desde su especialidad (la arquitectura) la libertad es un problema espacio-temporal, como disciplina se ha buscado poder domesticar las formas de vivir del ser humano, pero hoy se vive de manera más intensa.

Y explica: “Hoy tenemos espacios hiperclimatizados”.  Este término es estudiado por el filósofo alemán Peter Sloterdijk, quien habla de cómo el ser humano siempre ha vivido en esfera, desde el planeta Tierra como un espacio de encierro hasta pequeñas esferas que hoy están siendo protegidas y producidas por el ser humano con espacios hipercondicionados, donde se controlan los sistemas inmunitarios y se controla la entrada de todo hecho extranjero en aras de servir a la producción económica.

“Esto está pasando ahora en nuestros ambientes urbanos y domésticos, si hemos podido resistir a lo que ha pasado con este virus es porque nuestros espacios de vida se han hipercondicionado, en donde todo lo viviente está absolutamente controlado, desde un pedazo de jamón hasta las nuevas maneras de sanitizar estos lugares, lo que permite deshacernos de todo elemento externo que venga a enfermarnos”.

Estar encerrados nos aísla y es un momento importante, porque incluso la noción de espacio público ha cambiado con el encierro, lo que lo sostiene en estos momentos como tal, es un plano virtual igualmente protegido. El especialista asegura que el encierro hoy es más una decisión política, donde nos damos cuenta de que la dimensión de lo que podría ser libertad sigue siendo relativa.

Hoy básicamente encontramos dos posiciones en las personas, una de confrontación a estos fenómenos de hipercondicionamiento y progreso moderno, que ha tomado de manera agresiva nuestra manera de concebir nuestros espacios domésticos y de nuestras ciudades, y otra de “fascismo festivo”, donde existe una suerte de celebración de la posición nacionalista que puede ser bastante discreta.

En estos fascismos que empiezan a aparecer nos damos cuenta de que es una suerte de efervescencia de varias situaciones que llaman la atención porque surgen en momentos de lucha y encierro, este encierro está produciendo no solo aislamiento, sino también la imagen de que al abrir la puerta se presenta agresividad después de haberse sentido en cautiverio. Esto es un coctel fuerte que puede producir nuevas formas de fascismo o transfiguraciones de lo político donde haya una suerte de evasión bastante fuerte.

Entonces ¿qué deberíamos hacer para no quedar aislados por el miedo al otro?

Manuel Bello asegura que debemos regresar a una relación de solidaridad en relación con los otros, ¿qué significa vivir todos juntos en un mismo sitio?, esa es la pregunta, además debemos buscar participar en comunidad. También debemos repensar nuestros espacios, nuestros lugares de encuentro donde compartimos y es posible discutir y comunicarnos con los demás.

Por último, pidió indagar en una dimensión ecológica, buscar el entendimiento de que este planeta no nos pertenece, “hemos querido ajustar al planeta a nuestras necesidades y ese ha sido un grave error”.

El conocimiento humano de forma clásica ha tratado de quitarle a este planeta su nivel de extrañeza. El planeta es un lugar que compartimos, con animales y virus “y el hecho de estar conscientes de que no estamos solos en este planeta es muy necesario”, sostuvo.

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