Luego de que Grupo Televisa demandara por difamación al periódico inglés The Guardian, la televisora y el diario emitieron un comunicado conjunto para anunciar que llegaron a un acuerdo en el que The Guardian acepta que no fue posible confirmar la autenticidad de los documentos en los cuales basó los artículos que publicó en junio pasado y que acusaban a Televisa de favorecer a algunos partidos políticos y candidatos. También confirma que la autoridad electoral mexicana calificó de imparcial la cobertura noticiosa de Televisa.

The Guardian también admite: Televisa y sus periodistas buscan los más altos estándares editoriales y comprende que lo publicado les causó molestia .

El comunicado conjunto describe a The Guardian como uno de los principales periódicos de Gran Bretaña, con una reputación global por su periodismo de investigación y cobertura internacional; sin embargo, esta vez no cumplió con el rigor periodístico que lo caracteriza.

El caso más sonado es el que lo enfrentó con Rupert Murdoch, magnate de medios y dueño del periódico News of the World, el cual desde el 2005 había sido acusado de intervenir los buzones de voz de algunas figuras públicas. Pero en julio del 2009 The Guardian publicó un artículo en el que indicó que las actividades de espionaje telefónico de News of the World eran mucho más amplias, lo que provocó demandas de celebridades, actores y deportistas.

 Ante esta publicación, la Press Complaints Commission (PCC), encargada de regular a los medios impresos en Gran Bretaña, informó que la investigación de The Guardian era legítima aunque en ese momento no pudo encontrar evidencias de que News of the World aún realizara espionaje telefónico. Finalmente, en el 2011, el servicio de inteligencia Scotland Yard determinó que las acusaciones contra el periódico de Murdoch eran ciertas, lo que a la sazón ocasionó que dejara de publicarse luego de 168 años de existir.

 Otro éxito de The Guardian es el caso de Jonathan Aitken, secretario en Jefe del Tesoro de Gran Bretaña en abril de 1995, cuando fue acusado por The Guardian de estar relacionado con comerciantes de armas de Medio Oriente. El periódico publicó una copia de la cuenta de estadía de Aitken en el Hotel Ritz de París en septiembre de 1993, cuando era Ministro de Estado de la Procuraduría de Defensa, y que fue saldada por el príncipe Mohammed bin Fahd de Arabia Saudita, cuya familia estaba involucrada.

Aitken negó la versión asegurando que la cuenta la había pagado su esposa y demandó a The Guardian. Tiempo después, el periódico presentó evidencia de que la familia de Aitken estaba en Suiza en las fechas en que él estuvo en el Hotel Ritz. Con ello, la demanda fue declarada infundada y Aitken fue condenado a prisión.

The Guardian también ha ganado fuera de casa. En el 2009 el diario publicó una nota en la que tres miembros del Servicio Nacional de Inteligencia Iraquí (INIS, por su sigla en inglés) declararon que el gobierno iraquí se estaba convirtiendo en un Estado déspota bajo el mandato del primer ministro Nuri al-Malik, lo que le ganó una demanda por difamación del propio INIS. El juicio se llevó a cabo en las cortes iraquíes y aunque en un principio se resolvió que el periódico debía pagarle 52,000 libras esterlinas al Primer Ministro de Irak, The Guardian apeló el fallo y terminó ganando el juicio.

Sin embargo, The Guardian también ha tenido fracasos. Un caso relevante es el de Tesco, la tercera cadena de retail más grande del mundo, a la que The Guardian acusó de una supuesta defraudación fiscal, por lo que la empresa demandó al diario. Finalmente llegaron a un acuerdo: The Guardian publicó que su artículo no tenía fundamentos y pagó los gastos legales.

Ahora, The Guardian ha sido derrotado por Televisa, después de que ambas empresas analizaran la información publicada y concluyeran que no cumplía con principios básicos del periodismo tales como la verificación de datos. Dicho principio es esencial de The Guardian desde principios del siglo XX, cuando su entonces editor, Charles Prestwich Scott, estableció: Los comentarios son libres, pero los hechos son sagrados .

En noviembre pasado, la labor de The Guardian fue reconocida por el Comité de Protección a Periodistas en un evento en Nueva York. En su discurso, Alan Rusbridger, editor del periódico, destacó que casos como el de espionaje telefónico y Wikileaks pusieron sobre la mesa grandes preguntas sobre la ética editorial y llevaron a los medios a debatir sobre el propósito del periodismo moderno. No mencionó el desacuerdo que entonces tenían con Televisa, pero este caso es ejemplo de que en la sociedad actual, donde prácticamente cualquier persona puede producir y difundir información, la verificación de fuentes y datos es la máxima responsabilidad del periodismo moderno.

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