El teatro de Adrián Hernández y José Agüero ha llegado muy lejos. Su arte los ha llevado a China, desde donde nos cuentan acerca del trabajo que iniciaron en el 2012, con un espectáculo llamado Umbo, donde exploran el concepto de la curiosidad cuando los niños se separan del cordón umbilical y comienzan a recorrer el mundo.

Al preguntarle a Adrián cómo recibe esta puesta en escena el público de China (de cero a tres años), nos responde: De alguna manera trabajamos con el misterio. Vemos sus reacciones y vemos que se ríen, que algo les excita y estimula mucho pero no podemos asegurar qué es.

Lo que ofrecemos es empatía, nuestra mirada y presencia con la intención de que sea placentero, pero nunca podemos saber hasta qué punto. La experiencia es para todos novedosa incluso para nosotros y para el público que asiste. Los niños están atentos durante toda la obra (...) siguen el movimiento y el juego. Ellos participan de la experiencia y se vuelven espectadores a partir de algo que ellos hacen que es contemplar: naturalmente tienen esa acción de contemplar y de poder estar frente a un objeto, situación o persona, sólo contemplando , nos dice Adrián, miembro de la Compañía Teatro al vacío.

Adrián y José llevan casi 10 años trabajando juntos con su compañía. La idea de hacer teatro para niños tan pequeños surgió de una obra infantil que presentaron. Era un espectáculo para niños de seis años, pero descubrieron a infantes más pequeños (precisamente de tres años) que estaban atentos a lo que ellos hacían. Se pusieron a investigar y descubrieron que había compañías en algunas partes del mundo que tenían espectáculos dirigidos a público de estas edades.

Los espectáculos de Teatro al vacío no usan palabras, usan el cuerpo y el movimiento y juegan objetos que ellos consideran un mediador, y de ahí van construyendo su dramaturgia. Su espectáculo está bien estructurado pero al mismo tiempo es flexible, pues depende de lo que ocurre con el público.

A diferencia de lo que se ofrece comúnmente en cuestiones de entretenimiento o experiencias artísticas a los niños de estas edades, Teatro al vacío no lo hace con un objetivo didáctico: Cuando uno va a las librerías, los libros para primera infancia tienen que ver con los colores, para que el niño aprenda y conozca las diferencias entre ellos, a nosotros nos interesa ofrecer una experiencia estética , nos dice Adrián

Nosotros queremos ofrecerles un espacio y tiempo de goce. En ese momento de vida ellos viven entre el placer y el displacer. Y eso es lo que expresan , aclaró.

Para conocer más sobre este proyecto entra a su página de Facebook: Compañía Teatro al vacío.

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