Hay varias maneras de sumergirse en un concierto de rock bailable, ameno e intenso como el que ofreció la noche del viernes la banda TV On The Radio (TVOTR): escuchando tranquilito las rolas a una distancia en la cual los empujones sean nulos; buscar esa misma distancia pero para bailar a tus anchas; estar hasta adelante donde podías bailar aunque algo constreñido; desde una zona VIP en la que te sientes cómodamente a tomar tus chelas aunque el grupo te quede muy lejos y no puedas ni verlo; o en cualquiera de estos pero con el valor agregado o añadido de que tu conciencia se encuentre en un estado alterado.

De acuerdo con este concierto, la mejor opción fue aquella en la que los ves de cerquita y puedes bailar: uno, conminado por el ritmo del líder y vocalista de la banda Tunde Adebimpe; y dos, porque en este concierto, el cual fue una de las Indio Sessions organizadas por la homónima cervecera, tenías chance de respirar y no obstante prenderte. Lo malo fue que acondicionar el Centro Cultural Estación Indianilla para hacer un concierto de rock fue una decisión sin tino, mala, porque la acústica del lugar es inadecuada para un flujo libre del sonido, y en cambio permite mucha reverberación.

Adebimpe, el hombre

Eran las 23 horas del viernes y la euforia se desataría en el recinto con los primeros acordes de "Halfway home" y "Caffeinated consciousness", temas que sirvieron de apertura para el concierto de esta banda

"Hace calor mucho aquí", dijo el vocalista Tunde Adebimpe, quien fue muy ovacionado por su trabajo sobre el escenario, la fuerza que imprime a las canciones y su excelente capacidad de matizar la voz, registro que fue poco audible por el rebote del sonido en este foro.

Al principio, "Will do", fue uno de los temas más coreados de la noche. A esta le siguieron canciones como "Province", "Red dress", "Crying" y "Young liars". Lo malo del setlist es que fue muy homogéneo.

Pero vale decir que dentro de lo prendido manejaron niveles, y hacia la recta final vino lo más prendido, de tal manera que el concierto terminó arriba desde antes de que se llegara al encore y luego de éste llego todavía más arriba. Pero el punto álgido fue sin duda cuando tocaron "Staring at the sun", en una versión de esas raras pero prendidas, con las que la banda, de este lado, se pueda alocar chido. Una versión muy lograda que fue el preludio a la canción, sin duda, más esperada por los fans: "Wolf Like Me", que precedida por aquella versión de "Staring Ath The Sun", hizo que fuera el sueño hecho realidad para los fans.

Una de las sorpresas (por así decirlo ya que en la página del organizador se había lanzado una votación para que el público eligiera un cover), justo después el encore, fue cuando tocaron el tema de la película ochentera "Ghostbusters" (Los cazafantasmas), y ahí sí toda la banda como en una pausa, un respiro, en el cual el baile mantuvo su hegemonía.

Finalmente, Tunde Adebimpe, Kyp Malone, David Andrew Sitek y Jaleel Bunton, integrantes originales y el bajista que sustituyó al recién fallecido Gerard Smith, se despidieron con las canciones "DLZ" y "Sattelite".

Ni tan especiales

El deleite fue total para los fans tuvieron que seguir las pistas que la cervercera, de forma ladina, les ponía en el camino: en connivencia con la cadena de tienditas del palíndromo compuesto por las letras "o" y "x", le decían por redes sociales a los fans en dónde y a qué hora habría boletos disponibles: para tener derecho a un boleto había que comprar por $240 cuatro six pack de cerveza, y pagando otros $200 se obtenía una boleto. Gracias a este concierto, en la semana previa a su realización, vendió cerca de 50,000 botellas de cerveza.

En fin, todo sea por el rock: la gente salió contenta al final del concierto, el cual contó con una producción de primera (el acondicionado del lugar, la coordinación de la logística, la iluminación del foro y del escenario, el equipo de sonido, el montaje de cámaras para el streaming del show, la seguridad mesurada y no con las imposturas de los simios que usan otras productoras hegemónicas). Pero, porque vale la pena insistir, la acústica del lugar fue pésima.

Para un evento en el cual se invierte tanto dinero y se condiciona tanto el consumo (en todos pasa lo mismo), mínimo habría que optar por lo más importante: un lugar con acústica adecuada para que la música (lo radicalmente importante) de la banda se escuche bien desde todos lados.

Lo mismo le ocurrió al grupo abridor, Rey Pila quien con siete temas comprobó que tienen "algo" que en un futuro podría desmarcarlos de la mayoría de las bandas mexicanas. Están empezando pero van por buen camino: tienen buen rock, ritmo, fuerza, matices, colores y originalidad. Fue un buen combo.