Pocas nociones tan amplias como el patrimonio, y pocos se animan a adoptarla en todas sus acepciones. Un ejemplo de cómo puede hacerse lo da la asociación entre dos asociaciones: Tequio y TACO en torno a un mismo espacio: la Casa del Virrey de Mendoza en Tlalpan.

Tequio es una agrupación que se dedica a la preservación del patrimonio histórico, cultural y natural , comenta Martha Flores, y destaca: nos preocupa que ‘lo natural’ no está en las normas y leyes como algo importante para conservar, está reconocida su existencia pero nada más .

Esta agrupación promovió el rescate del edificio y la huerta que estaban en la Casa del Virrey y, tras arreglar el primero, se encuentra ahora remodelando a la segunda.

TACO debe su nombre a Talleres de Arte Contemporáneo, una asociación coordinada por el artista gráfico Sergio Ricaño que abarca una multitud de actividades, sobre todo en las artes visuales, pero también en otras disciplinas.

Ahora, TACO tiene su sede en la Casa del Virrey y aporta un importante toque actual y activo a un lugar lleno de historia.

A PARTIR DE LA CAPILLA DERRUIDA

Martha Flores comenta cómo inició la vocación actual del espacio: Como tlalpenses pasábamos por aquí y un día vimos que estaban destruyendo una capilla, era del siglo XX, de los años 40, pero construida por el arquitecto Ortiz Monasterio, era lo que se conoce como un bien nacional.

El INAH había dado permiso para construir 14 casas y decía que liberaba el monumento histórico de elementos que no lo eran y lo ampliaba con 14 casas. Preguntamos al INAH y al INBA si habían hecho una visita in situ, y no. Entonces iban a permitir que además de la capilla se destruyeran las acequias y la huerta del siglo XIX, que era importante. Aquí sucedieron los primeros injertos de la pera Gamboa y después los Larqué (antiguos dueños) traían plantas de Brasil, Europa y de otros lados.

En febrero del 2007, las madres del Sagrado Corazón (congregación que adquirió el inmueble y aceptaron en su seno a dos de las hijas Larqué) estaban vendiendo el lugar. Para mayo ya se habían echado 1,000 metros de construcción y varios árboles.

Hablamos con los vecinos, y logramos juntar al INAH, al INBA, a Seduvi y a la delegación de Tlalpan en una reunión, y después el GDF compró el predio , recuerda Flores.

Pedimos que se conservara, pero la verdad no habíamos pensado en asumir la responsabilidad de conservarlo –confiesa-. Tuvimos que constituirnos como una asociación para tenerlo en comodato .

Actualmente, Tequio ya remodeló el edificio (con financiamiento del GDF) y lo que queremos ahora es abrir la huerta al público , para lo cual invitan a los tlalpenses o quien quiera venir a hacer tequio (nombre indígena para trabajo comunitario).

Pero tenemos también un compromiso con la cultura actual, de ahí que tengamos la asociación con TACO , concluye Martha.

LA ACTUALIDAD, A LA VISTA

TACO celebró la llegada a su nueva sede, ocurrida hace un par de semanas, con una estupenda muestra colectiva en la que exponen algunos de sus integrantes, como Francisco Castro Leñero, Irma Palacios, Maribel Portela, Allan Hernández Villavicencio, Franco Aceves Humana, Sebastián González de Gortari y Sergio Ricaño.

Además iniciaron el cineclub con un ciclo de cine político y ofrecen talleres impartidos por artistas como Portela, Germán Venegas, José, Alberto y Miguel Castro Leñero, Víctor Guadalajara, Diego Teo y Benjamín Torres. Recientemente presentaron el libro de la pintora Claudia Gallegos Ser de agua.

Es así que a unas cuadras de la plaza del Centro de Tlalpan (en Benito Juárez 15) se encuentra un estupendo ejemplo de preservación, activación y generación de patrimonio.

manuel.lino@eleconomista.mx