Sylvia Kristel (1952-2012) sufrió los embates del desconcierto que causa la fama. El momento más emotivo, según confesó alguna vez, era cuando llegaba a los aeropuertos y la nube de fotógrafos la asediaban con sus cámaras. Ese barullo de resplandores la confinaba al sitio de quienes han alcanzado un rango de privilegio en la vida. Después partía hacia un hotel y se desplazaba por los rumbos del tedio, bebía ginebra y aspiraba cocaína: quedaba a merced de sus fantasmas. Abusada sexualmente a los nueve años por uno los clientes del hotel de sus padres, nunca se recuperó de esa irrupción que la convirtió en sobreviviente de ese país lejano y extranjero que, según Hartley, es la infancia .

Emmanuelle (1974) de Just Jaeckin significó el ascenso de una joven delgada, de pechos pequeños y caderas rotundas, de boca dibujada con pincel fino y ojos por demás expresivos. Sylva Kristel, de pronto y sin más, formó parte del imaginario erótico de una generación. El personaje creado por Emmanuelle Arsan se sostenía gracias a lo que podía sintetizarse con aquellas palabras de Baudelaire: Lujo, calma y voluptuosidad .

En la segunda parte, Emanuelle 2: La antivirgen (1975), durante un partido de polo, la joven, casada con un diplomático, tiene un encuentro sexual con uno de los jinetes. Regresa de las caballerizas a la tribuna. El marido pregunta: ¿Gozaste mi amor? . En la sala se escuchaban los cuchicheos al respecto.

Trabajó sin pena ni gloria con realizadores de la fama de Claude Chabrol en Alicia o la última fuga (1977), o con el italiano Luigi Zampa en Camas calientes (1979). La capacidad histriónica de Kristel era mediocre, era una imagen desparpajada y lúbrica, que nunca terminaba de salir del capullo de Emamanuelle . Tan es así que se le encomendó el número cuatro de la saga erótica y la siete, que cada vez desembocaban en el callejón sin salida del producto mercantil exento de calidad. Todavía, y con el glamour un tanto deslavado, la actriz holandesa participó en los siete capítulos que realizara Francis Leroi sobre el personaje de las novelas de Arsán. Sylvia Kristel murío este 17 de octubre en Amsterdam.

RDS