Sólo por cinco días serán suspendidos profesores que fueron señalados como agresores en diversas denuncias que van desde el acoso, violación sexual y otras violencias que motivaron un paro en diversas facultades y escuelas preparatorias pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desde noviembre de 2019.

En un comunicado de la institución, el fin de semana la UNAM informó que se entregó una carta de compromiso de no represalias firmada por la directora de la Preparatoria 9 donde se establece la intención de “no ejercer ningún acto de incriminación, intimidación, criminalización o acción tendente a vulnerar o violentar de forma física, académica, moral, económica, psicológica, administrativa o legal a cualquier miembro de la comunidad estudiantil del plantel por la ocupación del mismo durante el paro de actividades”.

También en la entrega de documentos para los alumnos del plantel 7 se invitó al diálogo con la carta de no represalias y que como medida de protección a favor de la comunidad y con base en el “Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM”, se planteó suspender de sus actividades a todos los profesores y funcionarios señalados, por un plazo de cinco días, una vez restablecidas las actividades, hasta que se presenten las denuncias formales.

Agresores no salen del sistema

Ante la presión de las demandas de las estudiantes que mantienen en paro algunas de escuelas y facultades de la UNAM se llevó a cabo el primer diálogo formal después de dos meses entre las demandantes y las autoridades de la Dirección General de los distintos planteles.

Posteriormente al diálogo se resolvió que el personal señalado en falta se suspenderá cinco días al reiniciar las actividades en los planteles, para que una vez hechas las denuncias formales los implicados no permanezcan en los planteles en donde se les acusa.

Sin embargo, uno de los puntos de discusión es la permanencia de los agresores dentro del sistema UNAM cambiando sólo su centro de trabajo.

Algunos de los argumentos de las estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras es que los lugares que siguen ocupando los agresores en el sistema podrían utilizarse con personal que brinde asistencia psicológica a las afectadas de las agresiones.

“No nos pueden poner excusas de que no pueden abrir plazas por falta de presupuesto, si corrieran a todos los profesores violadores y acosadores tendrían las plazas suficientes para poder canalizarnos a una atención psicológica adecuada, que no nos revictimice”, dijo una de las estudiantes durante el diálogo.

Una de las exigencias de las jóvenes que se agrupan en la colectiva Mujeres Organizadas FFyL, es la modificación inmediata de los artículos 95 y 98 y 99 pertenecientes al Estatuto General de la UNAM en el que se estipule que la violencia de género es considerada como una conducta antiuniversitaria.

Las 11 demandas de las alumnas de la UNAM se resumen en: Modificación de los artículos 95, 98 y 99 del Estatuto General de la UNAM para reconocer la violencia de género como una falta grave, Destituciones del secretario general de la FFyL y del titular de la OAG, reapertura de casos insatisfactorios por negligencia de las autoridades; Transparencia en las denuncias presentadas en la FFyL; Tener una Comisión Tripartita y Unidad de Atención a la Violencia de Género; tener talleres y cursos con perspectiva de género;  acompañamiento psicológico; no criminalizar la protesta gráfica y una denuncia pública a la familia de Mariela Vanessa Díaz Valverde desaparecida en las instalaciones universitarias.

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