La emergencia sanitaria por la proliferación de la enfermedad Covid-19 y la caída de la facturación del mercado editorial en físico apuró los acuerdos para la digitalización de los libros de editoriales medianas y pequeñas en los últimos dos meses, así como obligó a las grandes a concentrar sus esfuerzos en sus plataformas en línea.

Así lo ha venido informando este diario en su seguimiento de los indicadores del mercado editorial durante la emergencia sanitaria: en la segunda semana de abril se dio el punto más bajo para la venta de libros impresos, con un descenso de 88.2% en comparación al mismo periodo de 2019. A partir de entonces inició una mínima recuperación de las ventas por la reacción de rescate de las editoriales con la apuesta por el comercio electrónico.

Sin embargo, como se ha consignado en este espacio, el gremio coincide en que la nimia recuperación del mercado editorial en las últimas semanas e, incluso, el incremento exponencial del formato digital serán insuficientes para rescatar a toda la cadena del libro. 

En ese tenor, el senador Miguel Ángel Mancera Espinosa presentó ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión un punto de acuerdo para exhortar a la Secretaría de Cultura federal, encabezada por Alejandra Frausto Guerrero, a que “en el marco de las atribuciones que le confiere la Ley para el Fomento de la Lectura y el Libro, convoque a sesionar de manera virtual al Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, a fin de que analice la situación de la cadena productiva del libro, del sector librero del país y propongamedidas urgentes para su reactivación”.

Instó a la  dependencia y a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a que, de acuerdo con su disponibilidad presupuestal, "instrumenten un plan de medidas emergentes" a fin de disminuir los efectos de la pandemia de Covid-19 en este sector comercial.

La existencia de este Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura se establece en el Capítulo III de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, cuyo presidente y responsable de convocar, especifica, debe ser el titular de la Secretaría de Cultura, en este caso Alejandra Frausto.

En el Artículo 15, párrafo IV, la ley ordena “proponer a las autoridades competentes la adopción de políticas o medidas jurídicas, fiscales y administrativas que contribuyan a fomentar y fortalecer el mercado del libro, la lectura y la actividad editorial en general”.

A lo largo de la contingencia, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) y la Asociación de Librerías de México (Almac), han lanzado llamados recurrentes para “concientizar a la opinión pública y a las autoridades de educación y cultura de que la industria editorial es una actividad prioritaria para el desarrollo de la nación” y han solicitado la implementación de medidas fiscales para la protección de la cadena del libro, pero hasta el momento no han obtenido respuesta las dependencias aludidas.  

El piso sobre el que se desarrolla el mercado del libro electrónico en el país es fértil. La venta de libros electrónicos en México corresponde al 10% de la venta de libros digitales en español en el mundo y en 2019 la aportación de México a los ingresos por sus contenidos digitales de las editoriales españolas fue de 18%. El mismo escenario se percibe en el caso específico de los audiolibros: en 2017 no había ni 6,000 audiolibros disponibles en español y en 2019 se superaron los 10,000 libros en el mercado. Esto, de acuerdo con datos de la firma Bookwire, dados a conocer este martes por su representante en México, Elena Bazán, en conversaron vía YouTube con Carlos Rojas Urrutia, director general de Metabooks México.

Pese a todo, de acuerdo con lo compartido por Rojas Urrutia, la facturación que los libros digitales representan del total de la industria es todavía menor al 2%. Es decir que en este momento, el comercio de libros digitales y audiolibros no es un salvavidas para la industria editorial en el país.

El Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura se integra por:

  • El titular del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
  • El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana
  • El presidente de la Asociación de Libreros de México
  • El presidente de la Asociación Nacional de Bibliotecarios
  • El presidente de la Sociedad General de Escritores de México
  • El Director General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública
  • El Director General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura;
  • El Director General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura
  • El Director General del Fondo de Cultura Económica
  • El Director General del Instituto Nacional del Derecho de Autor
  • El Director General de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos
  • El Presidente de la Comisión de Biblioteca y Asuntos Editoriales de la Cámara de Senadores, y
  • El Presidente de la Comisión Bicamaral del Sistemas de Bibliotecas del Congreso de la Unión.