“Pensar un sistema de salud desde la salud y no desde la enfermedad requiere convocar a las comunidades para que asuman la conducción de la toma de decisiones de hacia dónde queremos ir y los mecanismos y modos para definir la atención de los problemas de salud”, dijo el médico argentino Damián Verzeñassi durante la conferencia magistral que inauguró el XXX Coloquio Internacional “El sistema de salud, la salud del sistema” –organizado por el 17, Instituto de Estudios Críticos, con sede en México.

El doctor Verzeñassi dijo que se trata de una invitación a repensar desde lo colectivo, pero con una mirada crítica qué son los sistemas de salud?

En esta reflexión aseguró que el primer paso para poder hacer un análisis crítico es identificar dónde estamos parados y cuál es el lenguaje que nos permitirá nombrar las cosas, además de acordar los signos de vinculación como sociedades. 

“Comprender la salud como la falta de enfermedad es un término que muchos creían superado, pero es tan vigente como hace más de 200 años. La actual organización de los sistemas de salud tiene en realidad su principal matriz en la estructura que se dio a partir de los siglos XXVIII, XIX y principios del XX, cuando la salud todavía se definía en estos términos”. 

Aunque muchos años después la Organización Mundial de la Salud cambió esa definición, la lógica de organización de los sistemas de atención de las enfermedades no cambió. “Lo que nosotros tenemos que empezar a reflexionar es ¿cómo en todo este tiempo han cambiado tantas cosas y los cimientos se han mantenido intactos o, peor aún, se han profundizado?”

El también miembro de la Red de Salud y Ambiente de Alames (Asociación Latinoamericana de Medicina Social) compartió que estamos en un punto inédito de la humanidad en el que se ha declarado una especie de cuarentena a nivel mundial a partir de una pandemia que tiene alcances históricos en términos de velocidad de propagación, superficie y cantidad de personas afectadas, todo gracias a un microorganismo del que se sabe poco y en el que además no se ha instalado la necesidad de averiguar de dónde vino, pues nos hemos conformado con la versión de que la mutación provenía de murciélagos en un mercado de animales vivos en una localidad china (Wuhan), “cuando en realidad sabemos que los 24 primeros casos nada tenían que ver con ese mercado”. 

Verzeñassi añade que con eso se evitó discutir lo realmente importante: ¿cómo es que de los más de 50 tipos de coronavirus que existen, solamente siete se han transformado en dañinos para los seres humanos en los últimos 20 años? Es decir, “es el siglo XXI en el que han empezado a aparecer las mutaciones que transforman a microorganismos no dañinos para los seres humanos en patógenos que han logrado niveles de alarma muy importantes”. 

El especialista fue contundente: “Hoy la crisis es pandémica, no del coronavirus, es la crisis de un sistema de organización social que ha naturalizado la explotación de los territorios y de las inequidades y desigualdades de las personas”. Ejemplificó que antes del coronavirus ya respirábamos un aire que generaba enfermedad. En el mundo, de acuerdo con datos de la OMS, -señaló- en 2012 ya morían al año 7 millones de personas nada más por respirar y la calidad del agua era la responsable también de 3 millones de muertes anuales a nivel planetario. 

“En este punto de la pandemia se reconoce que hubo una extraordinaria inversión de dinero para la compra de tecnológica para la atención de enfermos como muy pocas veces se había visto en la historia, pero se ha hecho poco o nada por la búsqueda y construcción de estrategias comunitarias para evitar que las personas seamos cada vez más vulnerables a la aparición de microorganismos que emergen a partir de la destrucción que los seres humanos hacemos de los territorios en los que habitualmente vivían”, sostuvo.

Verzeñassi concluyó que lo que se desea es que se empiece a plantear que “la salud es el ejercicio del derecho a luchar por una vida digna, fortaleciendo las diversidades, deconstruyendo las hegemonías y como condición esencial para la libertad de los sujetos y los pueblos”.

¿Quién es Damián Verzeñassi?

Es un médico epidemiólogo y docente universitario argentino, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Argentina, de la que fue subsecretario académico.

Actualmente es director del Instituto de Salud Socio-Ambiental de esa misma facultad y director de la Carrera de Medicina en la Universidad Nacional del Chaco Austral.

En 2016 fue el único médico de Latinoamérica que expuso como testigo en el Tribunal Internacional Monsanto (TIM) en La Haya, contra Monsanto y Bayer, por el uso de transgénicos en el campo argentino que causan enfermedades y malformaciones en las personas.

Ha denunciado ante la ONU y el Parlamento Europeo como una violación a los derechos humanos y un grave daño a la naturaleza el modelo de agronegocios basado en monocultivos transgénicos dependientes de veneno.

Es miembro fundador de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza (UCCSNAL).

nelly.toche@eleconomista.mx