El vínculo entre México y el artista abstracto irlandés, Sean Scully, nominado en 1989 y 1993 al premio Turner, es extenso y fecundo. La primera vez que el artista visitó el país fue en 1981. El impacto del país, su gente, su arquitectura, sus colores, pero, sobre todo, su cultura ancestral, fueron definitivos en su obra y en su vida.

A partir de este 23 de mayo, el Museo Cabañas de la ciudad de Guadalajara hará una revisión del trabajo del artista, inspirado en su estancia en el país entre 1982 y 1990, con la exposición “Sean Scully: Los años en México”, integrada por 60 obras estrictamente organizadas en orden cronológico, muchas de ellas inspiradas en el patrimonio arqueológico de todo el país, el cual, pudo recorrer de norte a sur.

En entrevista con El Economista desde la capital jalisciense, Scully dijo que su relación con el país no tiene que ver solamente con las ruinas sino con la mentalidad del mexicano y la vitalidad de su cultura, “que es difícil de encontrar en Estados Unidos (donde tiene su lugar de residencia), porque es una cultura más fría. Pero México, para mí, se relaciona más con Europa: tiene alma, hay un misterio en su gente, que es brutal, cruda y ruidosa”.

Relata que su relación con el país comenzó con su estancia en Zihuatanejo, Guerrero, que, en los años 80 “era un pueblo de pescadores, pero ahora es un infierno de turistas. Nos quedábamos en una casa inacabada (en obra negra), con un jardín hermoso, frente a la playa. Ahí comencé a hacer acuarelas”.

Cuenta que una de sus primeras obras fue la intitulada “Muro de luz”, que después se convirtió en una serie que fue enriqueciendo a lo largo de su paso por los distintos paisajes del país a bordo de su automóvil. “Viajé por Campeche, fui a (Puerto) Progreso; visitaba las ruinas y también los pueblos. He visto más o menos todo México”, dice sin reparo. Ese fue el punto cenital del trabajo de Scully.

“Es una lástima que el negocio de las drogas esté muy fuerte en el norte, en Juárez”, dice el artista. “La relación entre Estados Unidos y México significa un gran problema para ambos. Las Américas deben unificarse porque ambos países comparten mucho de la cultura del otro. El problema en Estados Unidos es que la mayoría de la gente está a favor de una amistad con México, pero hay un sector en la región central que están en contra del progreso, en contra el sentido de inmigración”.

Defiende que incluso el abstracto “es una forma de arte que quiere unificar el mundo”. Dice que, para él, la intención de hacer arte abstracto es de diluir las fronteras.

La muestra de las acuarelas será enriquecida con fotografías que Scully tomó durante sus distintos viajes por el país, lo mismo de zonas arqueológicas, en una muestra que estará disponible para todo el público en el Museo Cabañas, en Guadalajara, hasta el mes de septiembre.