Elisa Carrillo, Alondra de la Parra e Isaac Hernández, tres figuras, tres virtuosos en su profesiones y tres mexicanos en ballet y música de orquesta, se unieron en la Gala Jóvenes Talentos Mexicanos para ofrecer un repertorio de grandes clásicos, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

En presencia de Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y Teresa Vicencio, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), los jóvenes cautivaron al público, que ovacionó todo lo que Carrillo y Hernández hicieron en escena.

Acompañados por la Milenium Sinfonietta, que dirigió Alondra de la Parra, los jóvenes bailarines demostraron por qué forman parte indiscutible de sus respectivos ballets, el de la Ópera de Berlín y el de San Francisco, respectivamente.

Frances Chung, Fernando Mora, Lena Gruber, Humberto Montero, Shannon Glover, Mikhail Kaniskin, Blanca Ríos, Yosvani Ramos, Nadja Saidakova, Javier Peña, Patricia Velázquez, Braulio Álvarez y Xue Lin fueron el resto de los bailarines, también protagonistas de la noche en la que plasmaron su técnica y experiencia en el extranjero.

Hernández, acompañado por Frances Chung, ejecutó la pieza Llamas de París , coreografía de Vasily Vainonen, con música de Boris Asafiev, para mostrar la fuerza y talento que sorprendió al público por sus giros en escena.

En tanto, la bailarina Carrillo y Mikhail Kaniskin dieron cuenta de Kazimir’s Colours , una coreografía de Mauro Bigonzetti, con música de Dmitri Shostakovich, que interpretaron con gran sutileza, a la que el público correspondió con un efusivo aplauso.

La depurada actuación de ambos bailarines mexicanos en escena dejó constancia en la segunda parte del programa, que inició con Elisa Carrillo y Dadja Saidakova con Duetto Inofensivo , otra coreografía de Mauro Bigonzetti.

En tanto que Isaac Hernández, con Chung, ejecutó Within the Hour , una coreografía de Christopner Wheeldon, con música de Ezio Bosso.

Para concluir la Gala Jóvenes Talentos Mexicanos, salieron a escena todos los bailarines que en pareja bailaron la pieza de la boda de La Bella durmiente, con música de Tchaikovsky, que maravilló a los asistentes por la energía que cada uno de ellos le imprimió, dejando ver la pasión que los guía.

Se ejecutó la pieza Huapango , de José Pablo Moncayo, que hizo salir de nuevo a los bailarines a despedirse del público mexicano.