La novela de espías es un género obsoleto. Murió con la Guerra Fría y su único héroe posible es James Bond. O eso podríamos pensar hasta que tomamos un ejemplar de Satori de Don Winslow, sin duda, una de las novelas más divertidas que se pueden leer hoy en día. Y no solo es una novela entretenida, es además un libro inteligente lleno de observaciones culturales interesantes y una dosis tolerablemente baja de filosofía zen.

Satori está basada en una novela anterior escrita por Trevanian, Shibumi, la cual es considerada todo un clásico de la novela de espionaje, enclavada claramente en el contexto de la Guerra Fría. Esta reseñista no ha leído Shibumi, pero tiene entendido que la novela de Winslow es una especie de complemento, una suerte de historia anterior.

Nicholai Hel es un protagonista memorable. Hijo de una condesa de la aristocracia zarista, nació en el exilio, en Shangai. Occidental sólo por el color de su piel, Hel creció entre China y Japón, donde aprendió, entre otras cosas, el arte marcial de la matanza sin armas y se convirtió en maestro del juego cerebral del Go.

Hel ve el mundo como un tablero de Go, un juego de mesa en el cual quien controla mejor el tablero se sale con la suya. Además Hel tiene ciertas capacidades, casi superpoderes, como un sentido de proximidad que le permite saber de inmediato cuando alguien con intenciones malvadas está cerca.

Comienza la década de los 50. La geopolítica está en pleno cambio, especialmente en el lejano oriente, donde los poderes se reparten las viejas colonias. En Corea, Estados Unidos libra una guerra. La URSS lucha con artes finas en China, mientras los franceses pelean denodadamente por mantener sus colonias en la Indochina.

Hel es prisionero de los estadounidenses, pero dados sus talentos como arma mortal, le asignan una misión suicida, un modo enredado y útil de deshacerse de él. Ha de viajar a China bajo la identidad falsa de un traficante de armas francés para asesinar al temible Yuri Voroshenin, delegado soviético en tierras chinas. Pero antes, Hel deberá pasar por un entrenamiento especial a manos de Solange Piccard, una suerte de mercenaria sexual que le enseñará como ser un francés hasta en la cama.

¿Podrá sobrevivir Hel? El viaje a China pronto se convertirá en un caos que lo llevará hasta Saigón. Sólo su picardía y su audacia salvará de la muerte a nuestro héroe.

Porque al final de leer Satori así sentiremos a Nicholai Hel, como un héroe entrañable al que no dudaremos en calificar como nuestro.