No es secreto que uno es lo que come. No obstante, me atrevo a afirmar, es una verdad por la que pocos nos guiamos al momento de escoger la comida del día a día; el antojo es el motor de la selección y difícilmente uno es más atento a las necesidades nutricionales que a la estimulante gula mórbida.

¿Hamburguesa de media libra con tocino y foie gras? Dénmela de comer todos los días y seré dócil, sumiso y silente. Incluso, al sucumbir al infarto, no diré ni jota.

Los niños se comen los gises porque les falta calcio , escuché alguna vez. No he hallado prueba científica que soporte tal empirismo maternal, pero reconozco que la sabiduría de vida es la que guió a nuestra especie durante milenios sin el desarrollo pleno de un método científico, medicinas o tratamientos sofisticados.

En la ancestral sabiduría en todas las culturas del mundo, siempre se supo que la farmacia para atender la mayoría de todos los males estaba en la cocina.

Tal es el concepto e idea de la chef Diana López del Río en Volver y Mimu, tándem culinario enfocado en atender el hecho de que hay días en los que el cuerpo requiere más hierro, o potasio, o magnesio, o hidratación, bajo la premisa de que las necesidades alimentarias de cada persona son diferentes y cambian todos los días.

Antes de adelantar juicios, es pertinente la aclaración de que no se trata de un combo de restaurantes vegetarianos. Los ingredientes son orgánicos y hay una gran variedad de platillos para todo tipo de anticarnívoros; llámense veganos, ovolacteovegetarianos o pecetarianos. Sin embargo, también hay buenas alternativas para los zoófagos más exigentes.

Volver, el restaurante; Mimu, el juice bar y sandwichería

Desde las 8 de la mañana el dueto ubicado en el número 93 de la calle Chihuahua, en el corazón de la colonia Roma, ofrece servicio en conjunto; por ejemplo, en caso de que se opte por estar en Volver y ordenar, digamos, el Croque Madame (efigie apostólica de compañerismo cárnico de jamón serrano y jamón de pavo , entre dos piezas de pan brioche, una corona dorada de huevo poche y vestido en un sedoso manto de queso gruyere y salsa holandesa), se puede ordenar como maridaje cualquier smoothie de la amplia variedad que Mimu tiene a disposición de los comensales.

Mi expedición a Volver y Mimu fue en la mañana y la chef López del Río me recibió con un té matcha con leche de semilla de girasol (de todas las leches vegetales -soya, almendra, coco-, ésta es sin duda la más sorprendente; está hecha en casa). Aporta un toque único de sabor al té. Da una placentera textura de sutil cremosidad.

A continuación, una dupla de pan francés con frutas y flores, y waffles de frutos rojos coloreó la mesa, llenando el ambiente con su acogedor aroma. De acuerdo, es difícil encontrar sorpresa alguna en platos que son del dominio público. Sin embargo, para enmelarlos, la chef López del Río me acercó dos tarros de miel especiada: el primero, con guajillo y té limón; el segundo, con romero y semillas de almendro y calabaza. Son las sutilezas las que dan veracidad al carácter extraordinario hallado en la sencillez de las cosas. A sugerencia de la chef, los acompañé con un smoothie de moras con leche de semilla de girasol.

Huevo horneado con vegetales rostizados: ligero y dorado, casi etéreo como un soufflé. Es perfecto para quienes no gustan de los desayunos pesados y abundantes. Hace un par impecable y funcional con el smoothie hidratante de acelga, espinaca, y kale, con agua de coco, kéfir, piña, jengibre y sal del Himalaya. Pese a sonar sumamente complejo, el sabor de esta bebida es discreto y dulce; vigorizante y adecuada para antes o después de hacer ejercicio.

Hot cake de salmón con hinojo y eneldo: sofisticación absoluta del desayuno sweet & salty. La base y su cresta asemejan a un lirio de capullo rosa, flotando en un vaivén de sabores y texturas. Tersa y azucarada tarta que danza con un caballero elegante, de carácter fuerte, picante y graso, suavizado por el hinojo y su sabor anisado.

A una sola tapa (mi favorito): medio sándwich de queso mozzarella y ensalada de espinaca con cilantro, golden berries deshidratados (fruta prima de los tomates y tomatillos y nada relacionada con las moras; su sabor es ácido, similar al de las uvas blancas), y aderezo de miel. Por mucho, la sorpresa más agradable: ligero por el mozzarella; fresco por el cilantro; perfumado por el aderezo, y espectacular por las golden berries.

Para finalizar, smoothie refrescante de cúrcuma, naranja y plátano. Diana me advirtió que sabía a fantasía. Mi incredulidad se esfumó tan pronto le di el primer trago. Mi boca ya para este momento, cansada y aturdida (guiño a fans de El último de la fila) se convirtió en la portada del Magical Mistery Tour.

Mi conclusión: no hace falta ser vegano sacramentado para disfrutar la oferta de Volver y Mimu.

Aquí la certeza es la satisfacción del antojo y el bienestar nutricional.

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