Mientras no se reduzcan las inequidades en salud, México no podrá aspirar a ser un país consolidado ni económica ni democráticamente, sentenció Roberto Tapia Conyer, director general en el Instituto Carlos Slim de la Salud.

El investigador sostuvo que la salud pública se relajó y que prueba de ello fue el regreso del cólera a México, con lo que se evidenciaron los municipios, los gobiernos estatales y todos los involucrados en la cuestión sanitaria, aunque esto también nos dice que tal vez el desarrollo no ha ido tan parejo en esas regiones donde reapareció el cólera .

Ante los ojos de Tapia, este tema del cólera es un ejemplo de cómo el país ha sufrido un retroceso por falta de política pública sustentable consistente y por falta de conciencia de los responsables de la salud pública .

Y lo anterior es relevante porque la salud está inmersa en el crecimiento de una nación. De ahí que las políticas públicas del país deben tener un enfoque en inversión, con la visión de desarrollo .

Nuevo enfoque

Antes se entendía a la salud pública como aquélla que proporcionaban los gobiernos, pero hoy la definición es mucho más amplia, pues no sólo tiene que ver con la salud generada desde una perspectiva de los lineamientos normativos que pueda dar un país (a través de sus cámaras de diputados y senadores y principalmente con la Secretaría de Salud). La salud también tiene que ver con cómo se colocan, a una velocidad mayor, las innovaciones que va generando la ciencia y el conocimiento para lograr beneficio de impacto poblacional .

Para el investigador y epidemiólogo mexicano, la salud pública ya no es ese concepto abstracto, ahora va desde el desarrollo de políticas, el cómo se traducen en acciones, cómo se vinculan éstas a la ciencia y a la participación de la innovación y de esa innovación cómo se traduce de manera acelerada para beneficiar a las poblaciones, para llegar al impacto del individuo y su familia a su entorno masivo inmediato .

Íbamos bien

Antes de que las enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y la hipertensión prendieran el foco rojo, México había hecho un buen trabajo erradicando enfermedades transmisibles como la viruela, la polio, el sarampión, la rubéola congénita, el tétanos neonatal, la tos ferina (ésta no tanto) y la difteria, porque hubo una gran congruencia entre definición de política, acciones, presupuesto y, por lo tanto, impacto y eso se ve en la modificación en las tendencias .

Así, México tiene una historia extraordinaria de políticas públicas para la etapa de salud pública infecciosa, pero también en el combate de enfermedades diarreicas, enfermedades respiratorias, con la vacuna contra el neumococo, acciones que generaron un impacto tan fenomenal que la meta del milenio en la mortalidad infantil del país para el 2015 prácticamente ya se cumplió.

Eso demuestra que esas políticas tuvieron congruencia, acción, presupuesto e impacto. Pero pasamos de ese modelo exitoso de la enfermedad aguda, con un sistema que funcionaba porque era de una vez (una vez aplicar una vacuna, dar un sobre de suero oral, etcétera) a padecimientos más complejos porque son de vida, no de un momento , dijo.

México tiene la epidemia de las enfermedades crónicas con remanentes del escenario anterior, aún no desaparecen del todo las diarreas, las enfermedades respiratorias, está latente el VIH sida y el de otras enfermedades infecciosas como la influenza o el lamentable hecho del retorno del cólera.

Sobre esto, el profesional de la salud pública opinó: Es un retroceso del sistema de salud, es regresarnos a los 90, el que el país aflojó la guardia a lo largo de estos años, se perdió esa sensación de urgencia, de estar cuidando las condiciones sanitarias mínimas y creo que se relajó el tema, por no decir que le tocó hasta la actitud de un tanto irresponsable (…) sobre todo a nivel operativo .

¿Qué pasó?

El país tuvo una reforma financiera, la modificación de la Ley General de Salud en el 2004, en la que se estableció el seguro popular. Se dio un incremento histórico de montos financieros impresionantes que se canalizaron (supuestamente) a la salud y que no lograron impacto (…) Yo creo que este desvió trastocó el sistema de salud operativo, en concreto, a nivel de los estados. Ahí el dinero no llegó a donde estaba dirigido , informó Tapia Conyer.

El investigador refirió que para sostener este argumento basta con revisar los datos públicos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, que hizo la evaluación del seguro popular del 2012.

Y es que antes del seguro popular, el gasto cotidiano anual en salud de un individuo, de una familia, equivalía a 52%, es decir, de su bolsa pagaban más de la mitad de sus necesidades clínicas, y de medicamentos. Con la llegada del seguro popular, programa con el que se iba a atender a esa población para reducir ese gasto, se llegó a 49%, es decir, no funcionó.

En un informe de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, para el ejercicio fiscal del 2004, la Cámara de Diputados autorizó en el Presupuesto de Egresos de la Federación, publicado el 31 de diciembre del 2003, un monto de 20,973 millones de pesos para la Secretaría de Salud, y se destinó para el Seguro Popular de Salud un presupuesto modificado de 4,335 millones de pesos, 20.7% del total de la Secretaría de Salud.

El fin último era la cobertura de los servicios, una política pública extraordinaria para financiar el sistema de salud para los que no tenían IMSS ni ISSSTE, pero fue operada pésimamente, porque el recurso económico llegó sin transparencia y sin compromiso de rendición de cuentas, llegó sin candados (…), así que la gente sigue pagando casi 50% de su gasto en salud, cuando eso no era lo planeado .

Y todos estos (nocivos) indicadores llevan a que México esté sufriendo epidemias crónicas y, de seguir la tendencia, el país llegará en 20 años, y por primera vez, a la generación que vivirá menos años que su generación anterior (…) Estamos hablando de ocho años menos de esperanza de vida (…), es retroceder en la ganancia de años de vida que el país había logrado con el combate de las enfermedades infecciosas , destacó Tapia.

Ante este escenario, el ex Director General de epidemiología y ex Subsecretario de prevención y promoción de la salud recomendó dar pasos trascendentes, mejorar la calidad de salud, asegurar la transparencia, porque el sistema social ya no soporta la falta de rendición de cuentas. No sólo es necesario hacer políticas públicas, hay que instrumentarlas y medir bien (…), cruzar los datos con el uso de recurso, quién se lo llevó, cómo llegó, quién se benefició y qué impacto tuvo .

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