Para celebrar los 75 años del Instituto Politécnico Nacional, la sinfónica de esta institución académica hará un programa de lujo con música de Tchaikovski con el bellísimo Concierto para violín en Re Mayor y la Quinta sinfonía bajo la dirección de la titular de la agrupación, Gabriela Díaz Alatriste.

El solista será Román Revueltas, a quien se reconoce por ser el primer mexicano en tocar los 24 capriccios de Paganini.

En breve entrevista telefónica, el destacado violinista y actual director de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes comenta que está "muy contento de formar parte de esta celebración del IPN, ya que hablamos de una institución absolutamente fundamental para la educación, el desarrollo y el crecimiento del país".

Sobre su labor como director Revueltas comenta: "En los últimos años, he dirigido más que tocado, una cosa te lleva a la otra muchas veces. Dirijo prácticamente cada semana, ya sea en Aguascalientes como director de la Sinfónica del estado, o como director invitado".

No más déspotas

Acerca de la forma en que combina su labor como violinista y director, Revueltas afirma que muchas veces, en un plan abusivo a lo mejor, porque eso de auto programarme puede parecer así, pero me pongo en la programación de la Sinfónica como solista para tocar el violín.

Lo hago como una manera de decirle a mis colegas de la orquesta, que todos estamos en lo mismo, que sé, como ellos, que el instrumento es lo más difícil que hay, miren aquí está el director, se arremanga la camisa, y se pone también a tocar como todos los compañeros , dijo.

Revueltas Retes afirma que un director de orquesta tiene que ser una persona capaz de solucionar problemas, ejercer cierto liderazgo y hacerlo de manera eficiente y razonable. La época de los directores majaderos está terminada por completo, así como el mundo cambia y somos cada vez más democráticos, de la misma manera que cada vez nos preocupan más temas como la igualdad, los derechos de las minorías, de la mujer, esta preocupación también se ha trasladado al mundo de la música, y también hay derechos crecientes de los músicos, por fortuna .

Una obra de resistencia

Sobre el Concierto para violín Tchaikovski, el destacado músico aseveró que es uno de los retos más grandes que pueden existir para un violinista.

Técnicamente es muy difícil. La obra es muy larga, y muy cansada porque, por ejemplo en el primer movimiento sólo hay dos momentos en que la orquesta toca y el resto del tiempo el violín suena sin parar. Es una obra también de resistencia. Por su envergadura, este concierto es comparable al de Brahms, y al concierto de violín de Beethoven, que serían los tres grandes conciertos de violín del repertorio sinfónico.