Tlamatini en la lengua náhuatl, según Fray Bernardino de Sahagún, significa el que sabe cosas, sabio que guía a su pueblo por el mejor camino, así es como se le ha catalogado a Miguel León - Portilla, filósofo e historiador de México quien permanece hospitalizado desde enero en el Hospital Español.

León - Portilla inspiró la noche del lunes 8 de julio un homenaje organizado por la Secretaría de Cultura en la sala principal del Palacio de Bellas Artes con la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la batuta del director musical Eduardo García Barrios y la interpretación de Jennifer Moreno y César René Pérez de la Coordinación Nacional de Teatro, quienes leyeron poemas en español y náhuatl.

“Al maestro León - Portilla quien ha mostrado una profundísima alegría por vivir, muchos de nosotros lo leímos hace muchos años y nos cambió la vida, nos transportó a otra realidad, hay que festejar al maestro, festejarlo en grande, en vida y a su obra, y qué mejor regalo que esta pieza llena de alegría, de vitalidad de México, de lo que él habla, el Huapango de Moncayo, fueron las palabras del director Eduardo García Barrios quien cerró el concierto escénico con la pieza del compositor José Pablo Moncayo y que estremeció al público que no desistió en aplaudir y se puso de pie en la sala hasta que los concertistas se despidieron y abandonaron el escenario.

En el programa también se incluyeron el Movimiento I: Noche de los mayas y Janitzio de Silvestre Revueltas, le siguió la interpretación de la Sinfonía India de Carlos Chávez y después del poema Cuando muere una lengua, de la autoría del homenajeado Miguel León - Portilla sonó la melancólica composición de Macedonio Alcalá, Dios nunca muere.

Al evento asistió la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, la subsecretaría de Diversidad Cultural Natalia Toledo y el director administrativo del centro cultural Los Pinos, Homero Fernández.