Han pasado ya décadas desde que aparecieron los primeros teatreros cuyo objetivo era romper con la cuarta pared, irrumpiendo con happenings en la realidad de sus potenciales espectadores. Ya se han ido las viejas vanguardias con todo su hálito de postcorrientes. Ahora, el arte ha elevado sus finanzas para reificarse como una mercancía más que puede cotizarse a los mismos niveles que las piernas de un futbolista. Sin embargo, todavía para algunos el teatro (y el arte en general) tiene, quizá, una asignatura pendiente: reconstituirse como una estrategia política de crítica que mira al presente, sin perder de vista el pasado y sin olvidarse del porvenir.

Para eso es preciso también no olvidar que el arte, y los artistas incluidos, son parte de un conjunto social. Por eso, a juicio del director, ensayista y pedagogo teatral mexicano Rubén Ortiz, el artista no debe olvidar que también tiene derechos y obligaciones, que es un ciudadano:

Los artistas, en este momento, debemos pensar que somos ciudadanos. No podemos escondernos detrás de las tonterías románticas, ni de las becas (una herramienta que hay que poner en cuestión), y eso nos tiene que llevar a imaginarnos otras herramientas, otras formalizaciones, otros modos de establecer relaciones y, por supuesto, otro presente , dice en entrevista el director teatral y director de Re/posiciones 2012. Foro de escena contemporánea, evento que se realizará en Teatro El Milagro desde este miércoles 15 hasta el próximo 21 de febrero, y cuyas actividades comenzarán con una invocación espiritista de Juan José Gurrola: Queremos que nos diga cómo es el futuro , cuenta Ortiz.

Re/posiciones es un espacio de reflexión sobre la creación escénica actual, en el que se dan cita creadores, críticos, estudiantes, artistas de otras disciplinas y público en general. Su principal objetivo es situar y poner en diálogo el trabajo de creadores cuya labor escénica cuestiona el lugar del espectador como estrategia política. Re/posiciones se plantea una aproximación dialéctica al presente, a partir de unir los residuos del pasado con los espectros del porvenir.

En términos stalivsnavskianos, el super objetivo, para mí, tiene que ver con cómo nos vamos a comprometer con el presente, que surja la pregunta, que surja la inquietud, que surja la mirada sobre este presente y cómo nos compromete a nosotros como artistas de la escena. Porque no podemos evadir lo que está pasando en este país , opina Ortiz.

Para Rubén, el artista tiene que asumir una postura crítica con respecto a la realidad porque, por la aceleración y la saturación informativa, es urgente comprender el mundo en que vivimos: No somos el México de los 6,000 pesos. En un momento vamos a tener que darnos cuenta de que las cosas ya cambiaron muchísimo, y no sólo aquí sino en el mundo entero: hay una transformación a la que ya no podemos postergarle la mirada, que ya no tiene que ver ni con gustos ni con vanguardias ni con ser más inteligentes, ni con pleitos generacionales. Tiene que ver con que está sucediendo y es contundente. Yo fui educado como un artista moderno y lo veo en mis alumnos: ellos están pensando en otro lugar y francamente yo ya no lo puedo alcanzar , comenta.

[email protected]