Para la bailarina, coreógrafa, dibujante y poeta Coral Zayas, la obra de la pintora surrealista Remedios Varo ha sido una inspiración constante.

Ahora después de muchos intentos y de muchos años de madurar el proyecto, Coral puede presentar un montaje coreográfico que hace un homenaje a Remedios.

Más que poner en movimiento algunos cuadros de la pintora, lo que busca Coral es retomar el surrealismo, la creatividad, la diversidad de intereses, el humor y el espíritu de búsqueda de la artista plástica para hacer un propuesta propia.

¿Cómo fue tu primer encuentro con la obra de Remedios Varo?

"La conocí por un libro que me regalaron cuando tenía como 22 años, me llamó mucho la atención, su obra y, después, cuando me fui a vivir a Francia, me llevé el libro. Estuve leyéndolo y viéndolo y hubo como una identificación.

"Más adelante, cuando hice un montaje de un solo para presentar un libro mío de poemas y dibujos, muchas personas me comentaron que en el espectáculo hubo imágenes que les recordaban a Remedios Varo. Entonces pensé que sería una muy buena idea hacer todo un espectáculo sobre ella.

"Además soy muy cercana a la pintura y a las artes plásticas, así que siempre tuve la inquietud de representar con movimiento aquello que está estático.

"Con Remedios, que es figurativa y con una riqueza de imágenes impresionante, de cada uno de los cuadros podrías hacer una coreografía o contar una historia.

"Lo que estoy haciendo en este espectáculo es una travesía, como entrar en un sueño donde aparecen obras de Remedios Varo.

¿Tiene estructura narrativa?

"No, es abstracto, no pretende contar una historia ni decir algo en concreto, es despertar una cuestión sensorial y emotiva en el público.

¿Cómo fue que pudiste usar las imágenes?

"Tengo una relación personal con Alejandra y Walter Gruen (viudo de Remedios ya fallecido), a quienes dedico el espectáculo. Las primeras veces que tuve la intención de montar el espectáculo me ayudaron a solicitar las becas. No funcionaron esas solicitudes y dejé guardado el proyecto.

"Walter falleció hace unos dos años, pero yo he seguido en contacto con Alejandra que me ha dado todo su apoyo y asesoría en muchas cosas".

Veo que musicalizaste el espectáculo... ¿bailas, dibujas, escribes y compones?

"No compuse la música sino los paisajes sonoros".

¿Qué es un paisaje sonoro y cuál fue la idea de los que hiciste para este montaje?

Es eso, un paisaje hecho con música, sonidos de la calle o la naturaleza, voces. Hice dos paisajes sonoros, uno para el principio, un paisaje audiovisual para la gente que llegue un poco antes de que empiece la función. Y el paisaje sonoro para el montaje escénico.

"Los hice en el Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras, el doctor Rodrigo Sigal me invitó a hacer una residencia ahí y fue bastante trabajo.

"Hice una selección de la música de la época. Curiosamente los surrealistas no se interesaron mucho por la música, pero estuvo Erik Satie, que sería el más surrealista de los músicos, hay pinceladas de Stravinsky y bueno, hay más cosas, es un collage hay partes de compositores jóvenes, como Emiliano Mota, Mario Duarte..."

¿Qué fue primero, la idea coreográfica o la sonora?

"Primero hice el montaje sonoro y toda la coreografía se montó sobre eso".

Tú eres la coreógrafa y además vas a bailar, cuéntame cómo fue el trabajo con los otros bailarines que participan en el montaje.

"Están cuatro bailarines con mucha trayectoria: Solange Lebourges, Carmen Correa, Francisco Ponce y Gabriela Tavera. Los llamé porque es un trabajo para bailarines maduros. Así lo quería. Y es que no hemos trabajado la coreografía en el plan de que yo llego y monto todo. Ha sido un trabajo hecho con base en improvisaciones, que vamos fijando y dándole forma. Y sólo dirijo".

Son de corrientes o escuelas distintas...

"Sí, yo vengo de la danza clásica, estuve ocho en la Compañía Nacional de Danza, pero después me dediqué a muchos otros tipos de danza. En Francia hice investigación sobre la meditación en movimiento, trabajé con derviches, con la danza butoh, que me gusta mucho, hago yoga...

"Cada quién tiene sus técnicas, pero nos encontrado muy bien como equipo, cada quien ha aportado como bailarín, como artista. Ha sido muy interesante y muy divertido".

¿En la escenografía haces referencia a qué cuadros concretos de Remedios?

"No son cuadros concretos, tampoco en la danza. Son alegorías, como esas tres lunas enjauladas, que se refieren a "La papilla estelar", pero en ese cuadro sólo hay una.

"Estoy tratando de tomar el sentido del humor, el sentido de la soledad y el aislamiento del que busca. Porque ella era una buscadora, una aventurera del conocimiento. Eso me llama mucho la atención. Se interesaba por tendencias filosóficas de la época, por la ciencia, la psicología. Hay muchísimo material de todo lo que le interesaba".

Tú misma tienes muchos intereses, escribes, dibujas...

"Mi base siempre ha sido la danza. Aunque me parece que el arte y la ciencia son las verdaderas maravillas que produce el ser humano.

"Por eso creo que la gente tiene que participar del arte, es lo que ennoblece, y contrarresta todas las cosas oscuras que podemos tener".

¿Y también tienes interés en la ciencia?

"Me interesa muchísimo. Cuando voy a ver un programa del Cosmos, de la formación del Universo o de la Tierra hasta cancelo mi teléfono y la computadora. Leo mucho sobre ciencia, a Stephen Hawking, me encanta, la mecánica cuántica. Me apasiona. Y es algo en lo que también me identifico con Remedios".

¿Cómo pudiste arrancar el proyecto si nunca tuviste beca para ello?

"Ese lado no salió, pero el proyecto pudo arrancar a raíz de mis pláticas con Rosy Pérez (de Consecuencias), con la que ya he hecho otros proyectos.

Remedios. Instalación coreográfica

Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes. Río Churubusco 79. Funciones: Viernes 17 a las 20:00 horas; sábado18 y domingo 19 a las 18:00 horas.

Entrada: $100 y $150.

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