El regreso a clases suele ser el momento ideal para detectar variaciones en el crecimiento de los niños en edad escolar. La labor de encontrar la talla adecuada de uniforme, la búsqueda de los zapatos más cómodos e incluso el comparar la estatura de los compañeros en la fila de la escuela permitía a los padres verificar el desarrollo de sus hijos; sin embargo, ante el panorama que ofrece la nueva normalidad, donde no se tienen las mismas comparativas, los especialistas hacen un llamado a que los padres estén alertas al correcto crecimiento de los menores.

La doctora Angélica Martínez Ramos, especialista en endocrinología pediátrica asegura que el peso y la talla son un reflejo de salud muy importante en los niños y cualquier alteración en el crecimiento y el desarrollo puede ser la manifestación de alguna enfermedad subyacente.

La prevalencia de talla baja en México respecto a la encuesta nacional de salud y nutrición desde 1988 hasta el 2012 muestra un descenso de forma significativa de 26.9% a 13.6%, sin embargo, en la última encuesta seguimos viendo que uno de cada 10 niños presenta alteración en el crecimiento. Esto no solo representa afectaciones en la salud, también son barreras que se enfrentan cotidianamente en el entorno social y que pueden afectar el desenvolvimiento e inclusión de los niños en el futuro.

¿Qué se debe cuidar?

Para que los padres puedan lograr un entendimiento sobre la talla de los menores y lo que hay que cuidar, la especialista explica que en la primera infancia encontramos un crecimiento exponencial, sobre todo en el primer año un menor crece de 20 a 25 centímetros al año, es decir casi dos centímetros cada mes; en el segundo y tercer año, de 10 a 15 centímetros al año; para la segunda infancia (4 a 8 años) hay un crecimiento estable (de mantenimiento) podrían ser los niños en los primeros años de la primaria que en su mayoría están del mismo tamaño y crecen de 5 a 7 centímetros al año , aquí se destaca la importancia de practicar algún deporte, los hábitos de sueño, cuidar la hormona de la tiroides y el comportamiento psicosocial.

Finalmente, en la pubertad hay un crecimiento acelerado (de 8 a 15 centímetros al año); en esta fase hay cambios físicos para poder alcanzar la talla final heredada por los padres, el foco en esta etapa continúa en los anteriores, pero se agregan las hormonas sexuales (testosterona y estrógenos).

Existen muchas causas de la talla baja, entre ellas las causas sistémicas como infección de vías urinarias, diarreas, mala alimentación; o causas hormonales como deficiencia de hormona del crecimiento, también está la carga genética y las causas ambientales.

¿Qué hacer para evitar o identificar la talla baja?

Con el regreso a clases, los padres deberán reestructurar nuevamente el estilo de vida de sus hijos el cual deberá contemplar buena alimentación, actividad física y buenos hábitos de sueño. Para ello la doctora Martínez Ramos señala algunos consejos:

Recordar el plato del buen comer para dar un balance a los granos, frutas y verduras, proteínas de origen animal y vegetal, lácteos y algunos aceites saludables. Una ingesta de agua natural, dejando de lado comida chatarra y bebidas azucaradas.

La talla heredada de los padres se calcula sumando la talla de ambos padres, dividiéndola entre dos y adicionar 6.5 cm para niño o restar 6.5 cm para niña.

Se requiere de ejercicio de moderada intensidad por 60 minutos diarios, “el deporte que sea, lo más importante es hacer una disciplina y generar el hábito”.

En este momento de confinamiento donde hay restricciones la especialista sugirió acudir a tutoriales en línea para ejercicio y actividades en casa, utilizar las escaleras, clases de baile o utilizar una cuerda.

Se debe regresar a los horarios correctos de sueño, la secreción de hormona de crecimiento se amplifica a partir de las 8 o 9 de la noche, tiene un pico a media noche y tiene un descenso entre 4 y 5 de la mañana, por lo tanto, si los niños se desvelan, aunque se despierten temprano, el efecto no es igual y puede repercutir en el crecimiento, “el sueño temprano es fundamental, entre 7 y 9 de la noche”.

Tener mediciones periódicas, es decir, ir al médico al menos dos veces al año, aunque un niño bajo tratamiento de cualquier índole tiene que vigilar el crecimiento cada 3 a 4 meses. “Es importante no postergar el seguimiento a pesar del momento que vivimos porque es tiempo valioso que va a definir la vida futura de cualquier niño”. En caso de que haya diagnóstico de talla baja y requiera tratamiento, la adherencia también será muy importante.

nellty.toche@eleconomista.mx