El príncipe británico Guillermo y su esposa Catalina dejaron testimonio de su primer viaje oficial de recién casados al plantar este sábado un árbol en la capital de Canadá como símbolo de su eterno "amor y matrimonio".

Ante un pequeño grupo de simpatizantes -que contrastaba con los cientos de miles que celebraron el viernes el Día de Canadá con la pareja real británica-, Guillermo y Catalina pasearon entre los arces, los robles y las coníferas que adornan el jardín del Rideau Hall, la residencia oficial del gobernador general de Canadá.

Entre aplausos, ambos pusieron tierra en la base de un árbol canadiense plantado para conmemorar el viaje real de nueve días al país norteamericano.

En 1907, el entonces gobernador general Earl Grey plantó el primer árbol en el jardín; un joven arce para marcar el primer viaje oficial a Ottawa del príncipe japonés Fushimi.

Desde entonces, plantar árboles ceremoniales se ha convertido en una tradición en Canadá para simbolizar la amistad y la cooperación internacional.

Este árbol (plantado por Guillermo y Catalina) quedará como símbolo permanente del amor y el matrimonio de sus altezas reales", dijeron fuentes oficiales en un comunicado.

Después, Guillermo y Catalina conversaron con un hombre enfermo cuyo último deseo era conocer a la pareja real y recibieron unas palabras de consejo de una pareja casada desde hace 50 años.

Kate, que llevaba un vestido gris diseñado por Catherine Walker, y Guillermo, también se detuvieron con solemnidad ante un árbol plantado en honor de la difunta madre del Príncipe, Diana, quien habría cumplido 50 años el viernes.

El duque y la duquesa de Cambridge asistieron más tarde a una recepción con los veteranos de guerra en el Museo de la Guerra de Canadá e inauguraron un mural antes de viajar a Montreal para la segunda etapa de su gira por todo Canadá.