El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, aseguró a medios de comunicación en días pasados que para la detección de Covid-19 obtendrían provisiones de dos tipos de pruebas: una rápida y otra de antígenos para detectar anticuerpos. Aseguró que éstas serían complementarias y validadas por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos.

Ante dicho anuncio, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, informó que hasta ahora no hay pruebas rápidas útiles para la detección del Covid-19, independientemente de su país de origen, por lo cual México no las aplicaría.

En su momento se mencionó que Alemania las utilizaba. Por lo que también López-Gatell aseguró que, tras establecer contacto con autoridades de aquel país, el Robert Koch Institute notificó que este país no realiza pruebas rápidas. “No es una resistencia nuestra (a aplicarlas). Si no son competentes, no tenemos por qué utilizarlas” tuiteó el funcionario el pasado 1 de abril.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un posicionamiento explicando que ninguna autoridad sanitaria del mundo las ha acreditado.

Diferencias de conceptos

En un video realizado el 2 de abril, Alfaro reclamó la decisión de las autoridades federales de no usar pruebas rápidas en forma masiva y destacó que la Food and Drug Administration (FDA), agencia estadounidense responsable de la regulación de medicamentos, avaló una prueba inmunológica de anticuerpos.

Aunque en efecto la FDA tiene la aprobación de pruebas para uso de emergencia, parece ser que el gobernador de Jalisco y el subsecretario López-Gatell difieren en lo que consideran como pruebas rápidas para detectar el Covid-19.

Las pruebas rápidas para la detección de- Covid-19 —como las Xpert Xpress SARS-CoV-2 que buscaba el gobierno de Jalisco— no cuentan con un aval completo de la FDA. Según su página web, se trata de una autorización de uso de emergencia, por lo que habría que hacer una prueba formal, como las tipo PCR (que también se realizan en México). Esto, sólo cuando no existan alternativas adecuadas, aprobadas y disponibles.

Por su parte, López-Gatell explicó que las pruebas rápidas (con anticuerpos) a las que se refiere como poco útiles, son las que funcionan con tiras reactivas parecidas a las pruebas de embarazo, en las que se pone una gota de sangre y se obtiene un resultado en un lapso de entre 10 y 15 minutos, sin necesidad de trasladar la muestra a un laboratorio.

Un problema es que estas pruebas tienen tendencia a reconocer antígenos de otros coronavirus afines, lo cual deriva en falsos resultados positivos. “Estas pruebas son equivalentes a echar un volado, que igual dan un resultado adecuado o un peligroso falso negativo”.

Por otro lado, hay pruebas como la ID NOW de Abbott, que se dio a conocer en Estados Unidos y que a diferencia de las que detectan anticuerpos identifica en una persona el material genético o ARN del Covid-19, como la prueba PCR, sólo que en menor tiempo. Al parecer a esto es lo que el gobernador de Jalisco llama prueba rápida, pero para las autoridades mexicanas, no puede ser considerada en esos términos.

Aun así, las autoridades de salud mexicanas tampoco han anunciado la adquisición de pruebas de este tipo, o un cambio de plan para responder a la propuesta del gobernador de aplicación masiva de pruebas.

La más usada es la prueba PCR

Una desventaja de la prueba PCR (la más usada para detectar Covid-19 hasta ahora) es que exige varias horas de trabajo en el laboratorio para llegar al diagnóstico.

Antes de que pueda dar comienzo la amplificación es preciso separar y purificar el ARN vírico del resto de la muestra del paciente. En el curso de la prueba en sí, la muestra purificada es sometida a varios ciclos sucesivos de calentamiento y enfriamiento.

Las pruebas exigen disponer de instrumental especializado. Por ello se buscan opciones más rápidas y sencillas.

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