El proyecto de presupuesto asignado para el Programa Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) 2021 es prácticamente igual al del año pasado, y al anterior. Son 102,720.8 millones de pesos que se repartirían entre nueve secretarías de Estado. “En esta idea de presupuesto no hay variación, es mínima y con ello no hay mucho que se pueda hacer, tanto con los recursos fiscales, que son los que pone el gobierno federal, como los propios, que generan las instituciones”, dijo el doctor José Franco, investigador titular del Instituto de Astronomía de la UNAM,  en entrevista con este diario.

Con los 26,570 millones de pesos  (30,291 mdp si se incuyen los recursos autogenerados) que se pretende destinar a la cabeza de sector, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), no hay margen de maniobra, pues las becas se llevan cerca de 10,000 millones de pesos, otros 5,000 millones para el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y los Centros Conacyt otros 5,000 millones. “Con este panorama no hay manera de estimular otros proyectos de ciencia”.

El excoordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico explica que, si bien existen los Programas Nacionales Estratégicos del Conacyt (Pronaces), estos no dan claridad sobre la repartición del dinero y lo que se realiza en ellos. “Aquí habría una esperanza de que algo pudiera suceder en cuanto a proyectos, pero no lo sabemos”.

Por otro lado, la mayoría del presupuesto asignado a CTI se está yendo a la Secretaría de Educación Pública, con más de 44,000 millones, esto representa arriba del 40% del presupuesto, y la Comisión Federal de Electricidad se lleva 1,500 millones de pesos, similar a lo que se asignó el año pasado, “pero que nadie sabe en qué se usaron esos recursos”.

El doctor Franco concluye que los presupuestos para CTI históricamente han sido pequeños de acuerdo con lo que necesita el país, “así lo midamos por el número de habitantes o por el Producto Interno Bruto, somos una economía bastante poderosa, pero todo ello no corresponde a la inversión en CTI”. Dijo que, si tomamos, por ejemplo, los últimos 15 años del presupuesto otorgado a Conacyt, este es similar al del 2011, “estamos yéndonos 10 años atrás con un sistema que tiene más necesidades que hace diez años, por lo que a todas luces esto es insuficiente”.

Un gremio dividido

El también expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias dijo que desafortunadamente hoy la CTI encuentra un gremio dividido, lo que hace difícil las alianzas para pelear por mayor presupuesto y otros retos. “La dirección general del Conacyt no tiene una relación con la mayoría de la comunidad científica y tecnológica de este país. Se ha generado una brecha, una zanja y es difícil visualizar los efectos que esto pueda tener, durante este tiempo se ha hecho caso omiso a los planteamientos de la comunidad y por otro lado se han definido las estrategias de manera unilateral y discrecional. Esto va en detrimento del desarrollo de la ciencia. El panorama dista mucho de ser brillante”.

Esto además preocupa porque está en puerta la aprobación de la nueva Ley de Ciencia y Tecnología, “esto es algo que se ha manejado de manera opaca, aunque existen muchas propuestas la comunidad no sabe si están entrando en lo que sería el borrador para la Ley. Esta es una preocupación que se acumula a esta falta de cercanía”.

Dijo que esperan que los espacios de discusión se abran y dejar la confrontación, aunque incluso hoy se tiene una Ley de CTI que no se está respetando, y la función pública tampoco ha dicho nada sobre esta falta de legalidad con la cual se ha manejado. Agregó: “Quisiéramos una respuesta del titular del ejecutivo acorde al apoyo que se le dio con el voto y a este nuevo gobierno”.

La ecuación no está completa

Formar nuevos cuadros de científicos e ingenieros es fundamental para el país, en este sentido todas las instituciones de educación superior están trabajando para generar esos recursos humanos que requiere el país, aunque en números requeriríamos entre 5 y 10 veces más científicos de los que tenemos ahora, el gran problema es que debe haber empleos para todas las personas que estén obteniendo una licenciatura, maestría o doctorado, advierte Franco.

En México se están doctorando alrededor de 2,000 jóvenes cada año, pero no así creando puestos de trabajo, este grueso o se queda sin trabajo o sale del país a buscar una mejor oferta, “esto para el país es una tragedia, seguimos apostando por la maquila y no la industria nacional, por lo que los empleos para gente preparada no existen, esta es una de las grandes tragedias para la CTI y para nuestro país”, sostiene.

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