Posterior al homenaje, el secretario de Cultura de la Ciudad de México, José Alfonso Suárez del Real, declaró que se podría agregar el nombre de Miguel León-Portilla a la emblemática Alameda de Santa María la Ribera, en donde el tlamatini nació el 22 de febrero de 1926.

De tiempo atrás, se tenía la propuesta como parte de las acciones para honrar al filósofo y lingüista.

“Hemos estado trabajando para que a la Alameda de Santa María la Ribera pudiese añadírsele el nombre del doctor”, destacó.

“He hablado con el alcalde de Cuauhtémoc y va a convocar a la Comisión de Nomenclatura de la alcaldía para seguir los procedimientos correspondientes. Los tres niveles de gobierno estaremos haciendo acciones para recordar el legado, que es majestuoso”, declaró.

Compartió que, como parte de las actividades ya programadas en su honor, el próximo 15 de octubre se llevará a cabo una mesa redonda en el Museo de la Ciudad de México para conversar de las distintas aportaciones que Miguel León-Portilla le brindó a la capital mexicana.

Además, confirmó que la ópera Motecuhzoma II, de Samuel Máynez Champion, se presentará los días 7 y 8 de noviembre en el zócalo de la Ciudad de México en el marco del 500 aniversario del encuentro entre Moctezuma y Cortés.

“El maestro Samuel Máynez le debe muchísimo al maestro León-Portilla, toda vez que fue él quien lo orientó, quien le dijo las frases, quien corrigió la parte del náhuatl que cantan los personajes de la obra. Por tal motivo, la ópera se le estará dedicando. En reciprocidad, hemos ya convocado a los representantes de los pueblos originarios afincados a la Ciudad de México para que sean los invitados de honor de esa puesta en escena justo el día de los 500 años (el8 de noviembre)”.

Por su parte, Gerardo Hierro, yerno de León-Portilla, compartió que el antropólogo trabajó hasta donde le fue posible.

“Todavía cuando le dio el paro cardio respiratorio, en febrero, estaba dictando. Le hablaba por teléfono a su secretaria desde el cuarto de hospital. Ese mismo día dictó como cinco cuartillas”.

Relató que no gustaba de usar computadora y trabajaba todos sus textos a mano. Dijo que tanto los manuscritos como la correspondencia y demás trabajos académicos permanecerán bajo resguardo de la familia.

Desconoció si la familia considerará realizar una donación de su acervo bibliotecario. Confirmó que está en puerta la publicación de un libro sobre teatro náhuatl y, muy probablemente, sus memorias, mismas que estaba a punto de terminar.