Cuando aparecieron los primeros noticieros de televisión, mi tía abuela se sentaba todas las noches, puntual, a esperar que saliera en la pantalla ese señor tan amable. El conductor daba las buenas noches al público espectador y ella le respondía invariablemente con una sonrisa: Buenas noches a usted . También llevaba siempre una mantita sobre las piernas para evitar que el señor se las viera.

Lo cierto es que parece que la cortesía es un valor muy apreciado por la televisión, incluso hasta nuestros días. No me refiero al saludar a los televidentes cuando inicia la transmisión, tampoco a la elemental de saludar y presentar al entrevistado o al invitado especial, si se trata de un programa de ese tipo.

El otro día miraba el nuevo programa de FOROtv, Creadores Universitarios. Una propuesta de noticiero científico y cultural que parte de la UNAM, pero pretende extenderse a otras instituciones académicas. El ritmo es dinámico, la oferta temática variada y la producción ha apostado por más de una docena de corresponsales, además de las jóvenes conductoras, para atrapar frescura y mantener el interés de un público de menor edad.

Al iniciar el programa, lo primero que hicieron las conductoras después de darle la bienvenida al público fue saludarse entre sí, con una fórmula que todos conocemos: Hola, cómo te va ; muy bien y a ti , musitada tan rápido y en forma tan robótica como solemos a quien sube al elevador en el que vamos. Como ambas comparten el set, y es improbable que una de ellas llegó a trabajar unos segundos antes de que empezara el conteo previo a la transmisión en vivo, es posible asumir que ya se habían saludado esa noche.

Sin embargo, estamos tan acostumbrados a la fórmula de cortesía al aire, que nos parece normal que iniciada la transmisión, todos se saluden y despidan como si fuera la primera vez que se ven o la última que compartirán la pantalla chica.

Me vino a la mente uno de esos enlaces que tanto disfruta hacer Joaquín López Dóriga para demostrar la cobertura de sus reporteros ante cualquier crisis. Una de esas veces en que la pantalla se divide en múltiples recuadros, y por ahí está Salvador en Manzanillo, Edelmira en Tijuana, María Rosa en La Paz, Vicente en Tenancingo, Rodrigo en Querétaro, etcétera.

Si prestamos atención, una de las primeras cosas que hace el reportero es saludar al titular del noticiero, para proceder a dar su reporte. El buenas noches, Joaquín es de ley. Así como que al final, él conductor haga una ronda de despedidas pidiéndole a cada reportero que esté atento y le avise si hay alguna novedad, nueva ronda de asentimientos del equipo profesional y dispuesto, siempre al pie del cañón.

Hay quien saluda al compañero de mesa con perfecta solvencia y camaradería, como si fueran dos amigos que se topan en un bar por accidente después de muchos años, casi falta ponerse de pie y darse un abrazo con palmadas en la espalda.

Y a todo esto surgen preguntas inevitables: ¿Es vital que después de un enlace se dediquen unos segundos a dar ánimo e instrucciones al reportero? ¿No se lo pueden decir fuera de cuadro? ¿No está el señor haciendo su trabajo y se supone que el tiempo es oro? ¿Tenemos idea de lo que cuesta toda esa amabilidad? No sólo lo que vale un segundo de televisión en horario triple-A para un anunciante, entre también en las cuentas el costo del tiempo de enlace satelital.

¿Cuántos minutos al año (días en nuestras vidas) pasamos mirando a gente saludarse y despedirse en televisión? Decirse buenas noches, cómo estás, muy bien gracias, y tú qué tal, aquí mi estimado como todas las noches, ¿y tú?, hombre con el gusto de siempre, gracias.

Para quien ve por primera vez un noticiero estadounidense, sea CNN, Fox o NFL Network, quedará claro que es posible decir Soy Andrew Jones, ella es Lindsay Soto, bienvenidos a nuestro reporte semanal para luego proceder con lo que realmente importa.

Al principio tendremos una sensación de que la edición es abrupta, que algo falta, que al señor que está en Memphis lo cortaron muy gachamente cuando terminó su reporte, que los créditos entraron a pantalla mientras los conductores reían alguna broma y ni siquiera nos dijeron que tengan dulces sueños . Incrédulos o decepcionados nos diremos: esos gringos son muy poco amables.

Pero lo cierto es que el formato se vuelve ágil, menos acartonado y hay más tiempo para dar información, análisis o una nota adicional. Después de un rato se siente como si nos hubieran quitado un peso de encima.

Twitter @rgarciamainou