Iniciamos contienda. Afinen puntería, tomen sus puestos, salgan del clóset, dejémonos ver. No reviste novedad el manual del que se echará mano para animar la agenda cultural de los aspirantes a la Presidencia de la República y el de quienes pujarán por hacerse de las instituciones. Es el rito de cada sexenio.

La adhesión sin cortapisa. Elemento sustantivo del país dominado por el PRI, de la pluralidad partidista, de la transición democrática, del juego de los poderes. En la comunidad hay quienes tienen o deciden tomar partido. Desde cualquier nicho, son indispensables para atraer a los indecisos.

Desplegados, cartas abiertas y similares. Es uno de los recursos favoritos, fuertemente impulsado por las tecnologías. La eficacia radica en el contenido, la oportunidad, la combinación de tendencias, la noción de bloque y, según el caso, del número y peso simbólico de los firmantes. El primer campanazo llegó el martes: 35 hombres y 11 mujeres emplazan a los candidatos con Preguntas cuyas respuestas podrían transformar a México . Con aires del Grupo San Ángel, diremos que a estas horas ya deben tener amarrado el escenario que piden. Cosa de los que pueden madrugar donde y con quien se debe.

Foros, mesas redondas, conferencias, etcétera. En el empleo de este abanico de modelos generadores de opinión pública es donde mejor se expresan las particularidades de lo que llamamos el sector cultural. Los convocados atienden núcleos universitarios, sindicales, de creadores, movimientos ciudadanos, a una capa empresarial, a cierto tipo de organismos asistenciales. Alimentan blogs, Facebook, comunidades virtuales, movilizan inteligencias que no acceden al diálogo directo con los grupos de poder en las campañas, pero que en momentos logran permear dada su tenacidad.

Encuentros cupulares: fotos y comilonas. Práctica tan vieja como el priísmo, socorrida por los otros partidos. Poderes institucionales y fácticos operan para sentarse a compartir alimentos con los candidatos, con quienes son responsables de los vínculos estratégicos para mover afinidades, pactos. Trayectorias y solvencias intelectuales son como talismanes. Es el momento de la foto que causa envidia, del murmullo que alienta influencias y esperanzas.

Eventos culturales de diversa ralea. En esta fase de la sucesión presidencial es muy fino el velo que divide un acontecimiento artístico de su intencionalidad política. Jornadas, festivales, adopción de emblemas, homenajes, edición de libros, panfletos, composiciones, dramaturgia. Hay creadores que se la juegan con sus artes por el proyecto que enarbola su líder.

Logros desdibujados, ajuste de cuentas. La contienda es batalla. Lo cultural y el aparato institucional no escapan a la beligerancia. Antes y después de las elecciones cualquier logro del gobierno es avasallado por la crítica que fundamenta la oferta del porvenir. Son los meses privilegiados para pasar facturas. Para pruebas de lealtad y para sorpresivas traiciones. Los funcionarios anhelan ser transexenales, otros tránsfugas, unos más vitalicios. Del fuego amigo al del enemigo sólo hay un puesto o un contrato de por medio. El primero de diciembre, día en que inicia el nuevo sexenio, los caminos van al paraíso o al infierno.

El hombre o la mujer, no el programa. Seguimos la ruta providencial, es una actitud genética que deleita. Barajar en secreto y/o en público los nombres de quienes podrían tomar las riendas del Conaculta que un candidato promete convertir en Secretaría o, de plano, pronunciarse sin tapujos por alguien que agrade a plumas solitarias o abajo firmantes es también deporte nacional. A contrapelo, el que quiere esa dependencia o alguno de sus organismos estrella despliega estrategias, crea alianzas, oferta.

Vivito y coleando... El centralismo. En la geopolítica domina el DF. Aquí se concentran los hilos con los que se teje el ropaje de las decisiones del que será Presidente de México. Un habitante de la capital mexicana despachará en Chimalistac. Cierto, quizá ha nacido en una entidad federativa.

La obra pública como marca. El afán de trascendencia mueve montañas... Y presupuestos. Los gobiernos sellan su etapa creando infraestructura. La historia se encarga del resto.

A la carga.

LO QUE VALE LO QUE SIGNIFICA. En su edición 30 promesas en los 30, Expansión ofrece Las promesas en números . Se recibieron 364 propuestas. La mayoría de los ganadores trabaja en empresas financieras y de TI y viven en el DF. No hubo postulaciones en cultura.