Desde hace más de 50 años sabemos que los colores en el arte son determinantes en la percepción de belleza que los seres humanos le atribuimos. Sin embargo ¿qué implicación tiene a nivel cerebral?, ¿cómo convierte el color en emociones?

Los colores juegan un papel en ciertas zonas del cerebro y afectan nuestra percepción de la belleza. Este es el planteamiento del doctor en neurociencia cognitiva Francisco Fernández de Miguel, quien encabezó un estudio llamado "Arte y Cerebro", que desarrolló con especialistas en neurobiología, estudios de arte, computación, psicología, arqueología y matemáticas.

De Miguel, investigador del Instituto de Fisiología Celular y responsable del Programa de Neurociencias del Centro de Ciencias de la Complejidad, ambos de la de la Universidad Autónoma de México, realizó el estudio con visitantes del museo de Tlatelolco a los que se les colocaron electrodos para registrar su actividad cerebral.

Para el proyecto fueron elegidos murales de Cacaxtla (La Batalla) y la diosa verde de Tetixtla, ya que en la elaboración estas pinturas se utilizaron contrastes entre colores primarios similares a los que activan las neuronas visuales (azul, verde, rojo y amarillo).

La Batalla es una de las imágenes más emblemáticas, debido a su composición hecha por al menos 10 pintores. Fue realizada entre los años 650 y 700 d.C en Cacaxtla, Tlaxcala. La imagen muestra el sacrificio de varios individuos en honor al dios del maíz.

Las células fotorreceptoras de la retina transforman la información luminosa en señales eléctricas. Algunas de estas células, llamadas bastones, responden a bajos niveles de luz amarillo-verdosa que predomina en la noche regulando la escala de grises, mientras que las llamadas conos responden a la luz más intensa. Hay tres tipos diferentes de conos, cada uno sensible al rojo, al verde y al azul.

En el estudio, se les mostró a los participantes la imagen del mural y se les pidió describirlo con adjetivos. Posteriormente, se les presentó la misma imagen, pero con los colores invertidos.

Los resultados mostraron que la respuesta cerebral fue diferente en hombres y mujeres. Las mujeres presentaron actividad cerebral en la zona premotora, la responsable de controlar el movimiento; mientras que los hombres fueron poco reactivos.

Lo curioso es que ambos géneros consideraron bello el mural, pese a su violencia implícita. 70% de los encuestados consideró a La Batalla como “hermosa” a pesar de poseer un elevado contenido de agresividad con sacrificios humanos. 74 por cierto la consideró así debido a sus colores.

El arte prehispánico, diferente a otros

La visión en color tiene conexiones más fuertes con las áreas que controlan las emociones, como si lo hubieran intuido los artistas prehispánicos, caracterizaron sus obras con grandes contrastes cromáticos. Técnica en la que los antiguos mexicanos fueron pioneros.

“Los estudiosos del arte le han atribuido a Leonardo Da Vinci el uso de los contrastes cromáticos en la pintura antes que nadie, pero los murales de Cacaxtla, Teotihuacán, Bonampak contienen esa técnica 600 años antes de que la usara Da Vinci”, afirmó el neurofisiólogo.

En otras culturas como la olmeca y zapoteca, las pinturas murales también se basan en el uso de contrastes oponentes. Esto sugiere que nuestras culturas descubrieron y exploraron los efectos visuales y emocionales de los contrastes opuestos en color en las pinturas murales de sus centros ceremoniales, consideró el doctor Fernández.