“Es un poco prematuro para comenzar a hacer valoraciones desde otras disciplinas, porque esto va para largo y todavía no sabemos si lo peor está por venir. En estos momentos no cabe ninguna reflexión profunda sobre algo que está sucediendo”, asegura el doctor Roberto Breña, científico social e investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México.

Desde las ciencias sociales cada especialidad empezará a sacar sus conclusiones y reflexiones; en su momento será importante escuchar a los filósofos, sociólogos, economistas, politólogos, “pero en todo caso esas reflexiones no pueden surgir si no esperamos a que termine todo esto para hacer un balance”, comentó, “hoy no cabe la especulación”.

Breña comenta que es de llamar la atención que gente que no sabe nada de epidemiología se pone a hacer pronósticos, “desde las ciencias sociales, lo que nos tocaría en este momento es llamar a la cautela y mesura, para no arrojar juicios, valoraciones y, sobre todo, predicciones. Si como científicos sociales tenemos una responsabilidad, es esa”.

Sembrar el miedo

El especialista fue contundente, los únicos especialistas que hoy podrían hablar de predicción son los médicos y los epidemiólogos, “fuera de ellos nadie puede hablar de más, porque lo único que hacen es sembrar el miedo, temor e incertidumbre, estos elementos en estos momentos no se necesitan”.

Por otro lado, del momento que estamos viviendo, destacó las bondades de la conectividad. Ésta “contribuye a que podamos reducir los enfermos y la cantidad de muertes”, pues en otros años, comparando por ejemplo con la gripe española de hace un siglo, por la falta de comunicación llevó a unos errores garrafales con cálculos de 40 a 100 millones de personas que murieron.

Explica que 100 años en términos históricos no es mucho, “es un periodo relativamente corto en donde podemos distinguir claramente como la falta de conectividad impidió que las medidas se pudieran tomar y difundir de la manera en que se hace ahora”.

La hipercomunicación actual es negativa en cierto sentido, señaló. Esta gran cantidad de información que recibe la gente que no sabe discriminar entre las fuentes es un problema, pero por otro lado, la interconectividad permite que en horas, la inmensa mayoría de una región o países enteros estén enterados, por ejemplo, de lo que informa la Organización Mundial de la Salud, quienes hoy emiten información que atañe a una enorme cantidad de países y donde esos países difunden la información de manera inmediata.

Lo importante será distinguir entre esa información verdaderamente útil, de otra que, si bien no es falsa, sí está tergiversada y no contribuye en nada a aminorar lo que viene. En conclusión, pidió estar atentos a las voces oficiales y especializadas que en estos momentos lideran la emergencia y dejar de lado toda aquella información confusa que no abona al presente.

Tenemos que esperar a ver cómo nos va y cómo nos fue, luego tendremos que trabajar en identificar las fallas y para que esto no vuelva a suceder o no se vuelva a presentar una situación similar, reconocer las áreas que tenemos que afinar. Aquí muchas ciencias sociales podrán contribuir, pero claramente en el caso de una pandemia, quienes llevan la batuta es la gente vinculada y con experiencia en el sector salud. A ellos prestaría yo más atención y quienes tendrán los instrumentos para hacer las primeras evaluaciones”.

Dr. Roberto Breña, politólogo y filósofo.

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