“La inmunidad de rebaño (en el caso de Covid-19) es un concepto que se utiliza para la vacunación. Hay que quitarse de la cabeza cualquier otra descripción de inmunidad de rebaño que no tenga que ver con la aplicación de vacuna. Es decir, eso de dejar a la gente infectarse para que sea inmune es una necedad. No es ético ni correcto, desde ninguna perspectiva, que la gente se infecte intencionalmente de una enfermedad que es potencialmente mortal”.

Lo anterior es parte de lo que enfatizó la tarde de este lunes Laurie Ann Ximénez-Fyvie, doctora en Ciencias Médicas con especialización en Microbiología por la Universidad de Harvard y jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la Facultad de Odontología de la UNAM, durante su conferencia “¿Qué hacemos ahora? ¿Cómo llegamos aquí? Reflexiones sobre el desarrollo de una pandemia”, como parte de la programación del festival de arte y ciencias El Aleph, organizado online por la máxima casa de estudios.

Expresó que es menester dejar de hablar de inmunidad de rebaño como una posibilidad en este momento, puesto que esta sucederá únicamente cuando la vacuna preventiva para el virus SARS-CoV-2 se haya aplicado a una gran mayoría de la población y esto permita que se confiera inmunidad a un sector minoritario que no haya recibido la vacuna.

En México, explicó, “se dice que si la gente sale, vamos a tener el riesgo de tener un rebrote. Pero, no se confundan, si (la curva) empieza a subir, esto no va a ser un rebrote sino una aumento del brote que ya hay. No nos engañemos, basta con ver los números: nuestro país no va de bajada, está en plena subida de la epidemia”.

Aseveró que, dado que la curva de descenso nunca llegará a cero, las medidas de reactivación de la economía y las de restricción, resguardo y aislamiento tendrán que ser intermitentes y calificó de “falsa dicotomía” pensar en recuperar la economía a pesar del aumento de casos de contagio y, con ello, el incremento de fallecimientos.

“Para que las cosas mejoren, hay que obligar a que mejoren. No hay manera de ahorrarse el gasto y el esfuerzo. Se tiene que hacer contención. Se tienen que hacer pruebas masivas y cuando digo masivas, no me refiero a todo el país. Pensar eso sería ignorante. Me refiero a que se concentren los esfuerzos donde hay brotes”.

Reiteró que de retomarse las actividades laborales y la vida pública en un momento en el que la curva sigue en ascenso en nuestro país, y aún más sin amplias medidas de detección de casos y rastreo de contactos, podría ser aún más lamentable el déficit económico y de salud de la población; que es fundamental la capacidad e inteligencia para dar seguimiento a los contactos de casos de contagio, puesto que, solamente así se podrá reducir significativamente la propagación exponencial.

“Para evitar una segunda o tercera oleada hay que hacer medidas de contención (pruebas, rastreo de casos y contactos y aislamiento), se tiene que tener control. La mitigación es una solución parcial y muy cara, socialmente, económicamente y bastante inefectiva. Ahora, no se puede hacer contención sin mitigación. Se tiene que hacer todo en conjunto. La estrategia es completa. Si pudiéramos hacer contención, entonces se podría aislar selectivamente a las personas y no toda la gente tendría que estar aislada”.

En especial instó a evitar, incluso durante el descenso, aquellos lugares cerrados donde hay poca circulación de aire y en los que la gente permanece inmóvil durante periodos prolongados, puesto que en ellos se generan “ambientes de súper transmisión”.

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