“Nadie va a poder estar jamás en contra de apoyar a los que menos tienen. Es importantísimo que los olvidados sean recordados, sean rescatados, apoyados, los que primero reciban y los que realmente sean considerados. Creo que nadie podría estar en contra de esa historia, de ese guion; pero como el guion de ‘Los olvidados’, de Alcoriza y Buñuel, que es un guion perfecto, tiene que estar bien ejecutado. Por mejor que sea un guion, con un muy mal director es una mala película”.

Estas fueron palabras que el director mexicano y cinco veces ganador del Oscar, Alejandro González Iñárritu, dijo al momento de presentar la versión remasterizada y remezclada de su cinta “Amores perros” en el acto inaugural de la decimoctava edición del Festival Internacional del Cine de Morelia (FICM), la noche de este miércoles en la capital michoacana.

Lo dijo días después de la consumación de la extinción de fideicomisos públicos en el poder legislativo, dentro de los que se encuentran fideicomisos en apoyo a la producción cinematográfica y a la investigación científica.

“Todo esto —el éxito del cine mexicano— ha sido gracias a una ley y una serie de apoyos que han podido hacer posible que muchos de estos jóvenes puedan hacer las películas, porque a diferencia de un libro, que se escribe en una página, o una pintura, en un lienzo, el cine es un arte que necesita dinero; es caro en ocasiones y a veces muy caro. Se necesita ese apoyo para no quedar en manos internacionales”, añadió.

Sobre el escenario de una sala de cine en la sede del encuentro, Alejandro Ramírez, presidente del FICM; Daniela Michel, su directora, y Cuauhtémoc Cárdenas Batel, vicepresidente del encuentro, le entregaron el Premio a la Excelencia en Creación Cinematográfica, representado en una estatuilla del artista michoacano Javier Marín que simboliza el renacer, así como una butaca con su nombre bordado.

González Iñárritu dijo que el concepto de pobreza se tiene que plantear en otras áreas, no solamente en la pobreza económica. “La pobreza intelectual, la pobreza cultural, la pobreza espiritual son el origen de la pobreza económica”, refirió.

Agregó que un país sin cine es un país ciego y explicó que no apoyar el quehacer fílmico es no apoyar la causa de una pobreza económica que nadie quiere. Dijo que no es posible permitir que haya pobreza cultural, científica, intelectual y espiritual.

Destacó que actualmente hay cineastas mujeres y hombres jóvenes en el país que están haciendo “cosas extraordinarias, con una fuerza que jamás soñamos y no podemos desinflar eso. No tengo toda la información para saber qué está bien y qué está mal, pero sí sé qué está bien por los resultados. Si las cosas hay que corregirlas se tienen que corregir, pero no destruir”. 

ricardo.quiroga@eleconomista.mx