En los museos “todo se vale”, declaró el museógrafo y gestor cultural Mario Vázquez Ruvalcaba en una entrevista para el número 60 de La gaceta de museos, en 2014, “siempre y cuando haya equilibrio; siempre y cuando el mensaje llegue claramente al visitante y que el conjunto de la exposición ponga en evidencia, en valor, a la colección, al objeto, y no a la museografía ni al recurso técnico”.

Con su trabajo y en la vida pública fue un férreo defensor de los museos en el país por su función coadyuvante y elemental de la identidad, el conocimiento y la concientización.

“Lo que tendría que cambiar básicamente en los museos, en todos los museos, es la cuestión presupuestal. Yo creo que los museos se encuentran dispuestos a cambiar, se encuentran  dispuestos a innovar, a trabajar mucho. Están dispuestos a todo. Pero la realidad es que los museos no son una parte prioritaria de las necesidades presupuestales de los Estados. Estrictamente hablando, los museos no son más importantes que la educación, la salud o la economía. Sí son coadyuvantes necesarios, útiles para la cultura; son instrumentos extraordinarios  para estimular, para movilizar y sobre todo para concientizar, para ayudarte a ubicar en tu realidad”, declaró para esa misma publicación.

Reconocible por su abundante barba y lentes de pasta, pero no por ello falto de elegancia, la luz del fundador y director del Museo Nacional de Antropología, considerado como un pilar de la museología y museografía en el país, se extinguió la madrugada de este martes 2 de junio a los 96 años de edad. La noticia fue confirmada por la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto Guerrero.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y su director general, Diego Prieto Hernández, sumaron sus condolencias por la partida de Vázquez Ruvalcaba.

“Esta madrugada, a los noventa y siete años, se fue por los rumbos del Mictlán nuestro querido y admirado maestro, Mario Vázquez, fundador y director del Museo Nacional de Antropología; museógrafo genial, amigo generoso y monumental”, escribió Prieto Hernández.

Mario Vázquez Ruvalcaba fue alumno de la primera generación de estudiantes y maestros de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), misma que se fundó en 1938, con compañeros como Iker Larrauri y Felipe Lacouture, y con profesores mexicanos como llámalo Caso y  Jiménez Moreno, y de extranjeros como los españoles Pedro Bosch Gimpera, José Miranda y Juan Comas, los alemanes Paul Kirchhoff y Johanna Faulhaber.

Consolidada su educación y visión de desarrollo en el Cardenismo, Vázquez Ruvalcaba fue testigo de las rupturas del arte y la manera de asimilar la cultura mexicana. Eso influyó definitivamente en su manera de ver los museos.

Estuvo involucrado en la creación del Museo Nacional de Antropología (MNA) entre 1962 y 1964. Posteriormente ocupó diversos cargos en el recinto, primero como jefe de Museografía, más tarde como subdirector y, finalmente, asumió toda la responsabilidad del museo en los años 80. Además fue titular de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH.

Mario Vázquez Ruvalcaba. Foto EE: Cortesía Secretaría de Cultura

Por sus años de trabajo en favor de los museos mexicanos, en 2013 recibió el Reconocimiento Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “por la brillante trayectoria como creador e impulsor de una nueva museografía en México”. En 2015, en el recinto de sus amores, el INAH rindió otro homenaje a Vázquez Ruvalcaba para reconocer sus seis décadas de trabajo.

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