Hace poco, la escritora de defensa y activista estadounidense Naomi Wolf comentaba sobre cómo, habiendo tenido una educación hippie, se sorprendió de que ésta no fuera una sociedad igualitaria. Es increíble que a estas alturas haya que seguir escribiendo y peleando por la igualdad entre hombres y mujeres , dijo.

Increíble pero cierto. El panorama, como nos cuentan las mujeres aquí entrevistadas, ciertamente ha mejorado, pero estamos lejos de vivir en una sociedad igualitaria. Hay que seguir peleando.

TEOTIHUACÁN NO SERÍA EGIPTO,? PERO TAMPOCO MESOPOTAMIA

Linda Rosa Manzanilla Naim se ha dedicado al estudio comparativo de las primeras ciudades del mundo. Es una experta en Teotihuacán pero también en ciudades egipcias y mesopotámicas. Es una de las dos mujeres que hay en el Colegio Nacional.

En la sociedad teotihuacana no hay duda de que la mujer tiene un papel secundario excepto en ciertos rituales. La podemos ver representada como sacerdotisa en un ritual de siembra, en Tepantitla, atrás de la Pirámide del Sol, entre el dios de la lluvia y el dios del fuego. Es la única representación de mujeres en posición principal en Teotihuacán.

Eso entre gobernantes, pero en los barrios domina lo masculino, en los entierros hay menos de 10% de mujeres. En los conjuntos multifamiliares, las vecindades teotihuacanas, ahí sí hay el mismo número de entierros, en figurillas hay mujeres muy ataviadas con tocados que nos hablan de mujeres principales.

En la sociedad egipcia el rol de la mujer cambia a través de las épocas. José Carlos Castañeda hizo un libro precioso sobre el papel de la mujer egipcia, la mujer común. Hubo una revuelta popular en la que le quitaron prerrogativas a los faraones y las mujeres tuvieron un papel particular.

En épocas posteriores, en el segundo imperio, hasta reinas hubo.

En Mesopotamia prácticamente no las vemos. Hay reinas y princesas enterradas junto al rey [...] pero como consortes o acompañantes. Ahí no vemos ni siquiera representaciones importantes de mujeres.

RESPONSABILIDAD IRRENUNCIABLE

La doctora Rossana Reguillo es una antropóloga que se ha dedicado al estudio de las culturas urbanas de Latinoamérica, en particular las culturas juveniles en sectores populares, bandas, en contexto de violencia de conflicto con la ley, productores de cultura, narco punks, trato de cubrir el amplio espectro de cómo los jóvenes construyen identidades.

En México, como en otros países de América Latina, ha habido una transformación muy importante en los últimos 10 años con una participación cada vez mayor de las jóvenes mujeres en ámbitos donde, digamos, a finales de los 90, era nula. Ámbitos como el de la creación cultural, de la política alternativa, la creación de ONGs. Sin embargo, existe una tendencia a que ellas sigan guardando una posición subordinada con respecto a sus compañeros varones. Reguillo ha estudiado a maras en San Salvador y sicarios en Medellín, pero aclara que el ejercicio de la violencia sigue siendo un ámbito masculino .

En general, aclara Reguillo, el caso mexicano no se distingue mucho de otros países latinoamericanos porque las culturas juveniles se distancian de otras formas de identificación social por su enorme capacidad de estar produciendo interacciones que desbordan el ámbito de lo local .

Pero un dato interesante en México es que de los jóvenes que no estudian y no trabajan, esos alrededor de 8 millones a los que me rehúso a llamar ninis por lo banalizador de la expresión, entre 60 y 70% son mujeres, es decir, en el caso mexicano lo que tiene que ver con acceso al mundo laboral en una condición de marginación . Reguillo opina que hay que seguir impulsando a las jóvenes en estas comunidades.

Indudablemente, frente al sector de los jóvenes y las jóvenes hay una responsabilidad del Estado, la de ofrecer programas de acceso y de educación para las mujeres.

Un segundo elemento tiene que ver con estrategias de tipo social. Estoy pensando en la labor de los medios de comunicación: qué tipo de relatos, discursos, imágenes se deben potenciar para garantizar la equidad de género en el país. Me parece lamentable de algunos medios de comunicación la ligereza con la que tratan, por ejemplo, el feminicidio .

LA MEJOR AUTORIDAD, LA MORAL

La doctora Larissa Adler se interesó tarde en la antropología, comenzó a estudiar a los 30 años. Actualmente ha obtenido más de 70 reconocimientos de todo tipo, entre ellos el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006.

La doctora Adler estudia la supervivencia de los marginados, que se caracterizan por la precariedad de sus ingresos y empleos. Es un sector de la población que está creciendo, en algunas ciudades hasta 50% de la fuerza laboral pertenece a ese grupo. No son sujetos de seguridad social .

Pero esa falta de seguridad social se suple: La gente tradicional y culturalmente usa sus instituciones como la familia, el compadrazgo, la amistad para establecer relaciones e intercambios basados en la reciprocidad. En la mayoría de estas poblaciones la gente se aglomera y en esa red social se dan toda clase de intercambios, ayudar a conseguir trabajo, pedir préstamos, cuidar a los niños, favores que no se toman en cuenta como tales, pero son una seguridad social informal.

La mujer tiene un papel importante: en casi todas las redes siempre hay una mujer que tiene un rol primordial, una madre, una abuela, produce una cohesión mucho más que la de un hombre. Ella tiene una autoridad moral sobre todo el grupo. Cuando el hombre tiene ese tipo de autoridad, las cosas cambian, hablamos de poder como el de los caciques .

CUATRO ESCRITORAS DESDE UN?TALLER DE TAQUIMECANOGRAFÍA

La fallecida escritora Aura Estrada (1977-2007) convocó a sus amigas Mónica de la Torre, Laureana Toledo y Gabriela Jáuregui a hacer un libro en conjunto. Quedó Taller de taquimecanografía (Tumbona Ediciones).

Gabriela Jáuregui es doctora en literatura comparada y tiene una maestría en escritura creativa.

Gabriela dice que en Taller de taquimecanografía en el título, jugamos con la idea de la mujer como secretaria que recibía dictado del jefe .

Sí, el papel de las mujeres en el arte y la cultura ha cambiado mucho, pero, tristemente, aunque hay muchas, siguen teniendo poco lugar público. Si ves las antologías de textos o las colectivas de pintura, las mujeres son minoría, lo cual no necesariamente es representativo de cuántas están haciendo un buen trabajo.

Ella ha vivido en Los Ángeles, el DF y Oaxaca, y le parece horrible tener que decir el cliché de que en Estados Unidos hay más oportunidades y que aquí en México cómo sufrimos, pero es cierto. En Los Ángeles, por el trabajo que ha habido en torno del movimiento feminista y en la peyorativa corrección política, pues las artistas y escritoras tienen más presencia, hay editoriales creadas por mujeres, que publican hombres también, pero el poder lo tienen ellas. En México hay pocas editoras.

En la ciudad de México no es que haya pocas, sino que se les incluye poco, tienen menos posiciones de poder. Todavía falta. En Oaxaca falta aún más. Hay artistas y escritoras, pero no tienes un equivalente femenino de Toledo o de Leonardo Da Jandra.

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