Como parte de los actos conmemorativos por los dos siglos de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México y en vísperas de los 200 años de la firma del Acta de Independencia, autoridades federales y locales inauguraron este lunes la exposición “La grandeza de México”, una mirada, más que histórica, cultural del país a través de 1,525 piezas de distintas procedencias y edades, varias de ellas nunca antes exhibidas al público mexicano.

Se trata de una muestra con dos sedes: el Museo Nacional de Antropología y el Salón Iberoamericano en la sede de la SEP en el Centro Histórico, y rica en diversidad, con piezas prehispánicas, documentos originales y facsímiles, mapas, obras de arte y objetos de distintas épocas, regiones y comunidades.

Destaca la presencia inédita de poco más de 800 piezas prehispánicas e históricas recuperadas en los últimos tres años en el extranjero y 44 objetos que viajan a nuestro país desde Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y Países Bajos en calidad de traslado temporal.

Piezas que entrelazan las capas del tiempo

“La grandeza de México”, advierte Karina Romero, curadora de exposiciones del INAH, “no se trata de una muestra acerca de la historia, sino sobre nuestra memoria cultural”.

Detalla que la parte correspondiente en el Museo Nacional de Antropología presenta 380 piezas, 334 de las cuales son de resguardo nacional, dos repatriaciones y 44 piezas de traslado temporal. Esta parte de la muestra, explica la curadora, se rige por cuatro ejes temáticos: el territorio, la espiritualidad, el individuo y el simbolismo.

A través de estos traslapes de tiempos se narran las cosmovisiones prehispánicas, los hechos que han reconfigurado la noción de territorio: la Conquista y la Independencia, pero también se echa luz al proceso de evangelización que, señala la curadora, “derivó en una yuxtaposición de valores que vemos claramente plasmados en nuestras fiestas y rituales”. Además, se ofrece un asomo a las estructuras sociales no solo en el México prehispánico sino una reflexión sobre las desigualdades que han marcado la historia. Y, por último, todo ese simbolismo reflejado en las expresiones artísticas del país, desde la música y la danza, hasta las 69 lenguas de México, la literatura y el arte.

Algunas joyas de la muestra

“Tenemos un Chac mool, que viene de Chichén Itzá y se remonta al Posclásico maya (950-1539 d.C.), junto a un cuadro del maestro Francisco Toledo con una pirámide con el Chac mool en el ápice, como una especie de guardián del ceremonial”, explica Karina Romero y señala que así como ese ejemplo hay diversos juegos de tiempos superpuestos en la muestra.

Una de las piezas provenientes de traslado temporal, “quizás la más valiosa de todas las maravillas que se obtuvieron”, indica, es el llamado “Mapa de Uppsala”, un plano pictográfico del siglo XVI en el que se observa la riqueza lacustre, natural y urbana de México-Tenochtitlan.

“Este mapa tan valioso, originalmente atribuido al Cartógrafo de Valencia, del cual después se descubrió que en realidad fue realizado por alguien de origen mexica, fue representado por Juan O’Gorman en su cuadro ‘La Ciudad de México’ (1949), donde se le ve sosteniendo el ‘Mapa de Uppsala’ con la vista de la ciudad moderna”. Ambas piezas se exhiben una junto a la otra.

Otro caso de exhibición de piezas sin parangón es la de tres esculturas que nunca antes habían salido del Museo de Sitio de Tehuacán, Puebla, donde fueron halladas. “Son tres obras maestras: una representación de una mujer con faldas de estrellas junto con un par de guerreros: un guerrero jaguar y una guerrera águila que, tanto de manera plástica como arqueológica, tienen un enorme valor”.

Además, se incluyen obras que visibilizan a las comunidades afrodescendientes, como una pintura etnográfica que hace alusión a las festividades de Día de Muertos, ritos de fertilidad y danzas de dichas comunidades. Asimismo, se incluye el óleo “Los Teules IV”, de la serie con la que Orozco narró el enfrentamiento entre dos culturas, entre otras obras artísticas de los muralistas.

Piezas que se reencuentran con el país

En el Salón Iberoamericano de la SEP se presentan 1,145 objetos, 879 repatriaciones de los últimos tres años, 264 de resguardo nacional y dos préstamos de obra artística. “En esta parte se presenta sobre todo obra arqueológica y etnográfica, sobre todo concentrada en las piezas repatriadas que se integran a la narrativa de regiones culturales”, indica la curadora.

Destaca la presencia de dos de tres estelas mayas con representaciones de gobernantes propias del Clásico Tardío (550-830 d. C.) que volvieron a nuestro país producto de la cooperación internacional. Estas estelas, apunta la curadora, “fueron cercenadas de donde estaban ubicadas para poder llevárselas", y por primera vez las tres están reunidas de manera pública.

Otra pieza recuperada es una pila bautismal del siglo XVIII perteneciente al Templo de la Purísima Concepción, en Caborca, Sonora, y devuelta a nuestro país por la Sociedad Histórica de Arizona. Lo mismo que una urna maya elaborada entre el año 900 y el 1600, proveniente de una cueva en Chiapas, también devuelta de manera voluntaria a nuestro país, esta vez por el Albion College, en Michigan. Piezas como estas y sus historias de retorno ocupan los espacios de esta segunda parte de la muestra que permanecerá abierta durante los próximos cinco meses.

En cifras

  • 1,525 piezas se exponen en la muestra dual “La grandeza de México”
  • 41 museos del INAH aportaron piezas a esta muestra
  • 22 museos nacionales y 13 internacionales prestaron objetos para construir esta narrativa
  • 44 piezas de traslado temporal de países como Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia y Suecia
  • 800 obras al menos que han sido repatriadas desde 25 países y se exponen por primera vez
  • 380 piezas se muestran en el Museo Nacional de Antropología provenientes tanto de acervos nacionales como extranjeros
  • 1,145 piezas, la mayoría repatriadas, se exhiben en el Salón Iberoamericano de la Secretaría de Educación Pública

Condecoran a los Carabinieri

En el acto inaugural, encabezado por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, estuvo presente el general brigadier de la Unidad de los Carabinieri para la Tutela del Patrimonio Cultural, Roberto Ricardi, quien más temprano recibió la Orden del Águila Azteca, en representación del cuerpo que encabeza, “por su apoyo para la salvaguarda y devolución del patrimonio sustraído ilícitamente de nuestra nación”. Gracias a su trabajo, se han repatriado hasta el momento 633 piezas arqueológicas e históricas en los últimos tres años.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx